—¡Qué sé yo! voto á tal, ¿no le oiste por aqui? respondió otra.
—Debió caer.
—Y tambien debió levantarse.
—O debieron levantarle; segun yo oí, no quedó muy bien parado.
—Volvamos, y el diablo le lleve.
—Llévele en buen hora. ¡Ah!
—¿Qué es eso? ¿Os caeis?
—Voto á tal que con el lodo está el piso que parece mármol. Héme caido.
—¿Con el lodo, eh? á ver, volveos: poneos á la luz de la luna. Por el alma del cobarde, que es el diablo quien le ha llevado ó el hechicero, porque aqui ha dejado toda... su... vida.
—¿Qué decís?