—¿Es segura esa puerta, Alvar? preguntó el conde.
—Las fuerzas de diez hombres reunidos no bastarán, señor, á violentarla, respondió Alvar. Ademas, dos monteros le guardan conmigo y está indefenso: de aqui no saldrá sino para donde vuestras señorías determinen. Pero aqui está.
Salia en efecto el asombrado prisionero, el cual, no bien hubo visto al conde, cuando arrojándose hácia él, como quien ve á su libertador, se echó á sus pies, y con lágrimas de gozo y de temor, “Señor, esclamó besándoselos, ¿en qué ha podido ofenderte para merecer tan dura prision tu fiel Ferrus?”
Dos estátuas de mármol parecieron á tan inesperada vista el conde y su escudero. No seria mayor el asombro y la indignacion del rústico pastor que se viese torpemente cogido en el propio lazo que hubiera preparado para el raposo.
—¿Tú, Ferrus? esclamó despues de la primera sorpresa el furioso conde. ¿Tú, Ferrus?—Hernan, nos han vendido. Venid acá, don Villano, añadió derribando por tierra de un empellon al desesperado juglar, venid acá vos, Alvar, ¿es éste el preso que se os ha confiado? ¿Qué hicísteis, don Vellaco, del doncel de su alteza? Asíale de la garganta, y ahogárale sin remedio sino se le pusiera por medio Hernan, que mas sereno comenzaba á vislumbrar la verdad del caso.
—¿Qué doncel, señor? gritó cuanto pudo Alvar. Lleve mi alma el diablo si tuve yo jamas en mi poder mas preso que el que el señor escudero me entregó, y si no es ese el mismo de que me encargué.
—¿Qué es esto, Hernan? dijo don Enrique soltando la presa.
—¡Qué ha de ser, señor! que sin duda debió de ser Ferrus el músico que yo cogí.
—Negra fortuna mia, gritó don Enrique. ¡Qué músico habiais de coger, ni qué...! ¡Por Santiago! venid acá, Ferrus; ¿qué hicísteis vos de cuanto os encargué? ¿quién era el músico, juglar? acabad ó...
—Serénate, señor, respondió temblando el alterado Ferrus. Yo obedecí tus órdenes ciegamente: yo rodeaba el muro y me acercaba ya al que tañía, cuando él, echando de ver mi bulto, calló, y hundióse precipitadamente en la tierra; el diablo debia de ser sin duda, que tomó la forma de músico para perderme en tu estimacion...