Dejemos empero á los emisarios de uno y otro corriendo los campos de Castilla, y llevando de una parte á otra órdenes contradictorias, y volvamos á seguir el hilo de las maquinaciones, de que era teatro la parte del alcázar destinada á las habitaciones de su alteza y de sus mas allegados servidores.
CAPITULO XX.
Quien esto vos aconseja
vuestra honra no queria.
Rom. de don García.