Dolor hoy se vuelva lo que era alegría.
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La copa alevosa, que amor nos colmó,
tambien heces cria, señora, en mi daño.
Sus heces son ¡ay! fatal desengaño.
La copa y las heces mi labio apuró.
¡Ay triste el que al mundo sensible nació!
¡Ay triste el que muere por pérfida ingrata!
¡Ay mísero aquel, que asi amor maltrata!
¡Ay triste el que nunca su dicha olvidó!