—¿Qué puede causar la tardanza de Fernán Pérez?

—Por el señor Santiago que es cosa difícil de comprender. Cuando volvíamos anoche de la batida, él se adelantó con un solo montero y se separó de nosotros. Desde entonces no le volvimos á ver.

—Sí, reponía otro: apostara la mejor pieza de mi arnés á que fué á ver bajo las ventanas de su amada esposa si andaban Moros en la costa.

—Bravo modo de decirnos que el escudero es celoso.

—¡Dios me perdone! como un Moro.

—¡Oh! entonces, decía un tercero, ya se explica su ausencia Habrá tardado en conciliar el sueño... al lado de su dama...

—¡Chitón! la puerta de la cámara se ha abierto.

—Es el camarero.

—El camarero, el camarero, repitieron varias voces por lo bajo. Fijáronse las miradas de todos en Rui Pero, quien con la mayor inquietud preguntó:

—¿No ha venido aún Ferrus? Su señoría pregunta por su juglar.