Nosotros, á fe de poetas, si es que se deja á los poetas que tengan siquiera fe, ya que tan poca esperanza tienen, les juramos no acudir á ponerles pleito, porque nunca hemos gustado de cuestiones de nombre, y tanto se nos da de que sea la divina Astrea la que saque el fruto de nuestras comedias, como de que sea el librero; con la ventaja para éste de que siquiera nos da gloria, al paso que la otra sólo nos podría dar cuidados y las conchas vacías de la ostra que se hubiese engullido. Hágales pues muy buen provecho á los señores tratantes en libros que esto hacen, nuestro ingenio, que mientras estemos nosotros aquí no les ha de faltar modo de vivir á los murcianos de nuestra literatura; y aun quizá nos demos por muy honrados y contentos.
¡Ojalá tuviesen fin aquí las lacerías del pobre autor! Pero dejando aparte el vil interés, y entrándonos por los campos de la gloria, ¿qué elocuente hablador podrá enumerar las tropelías que le quedan por sufrir al desventurado ingenio en su propia patria? Ved cómo corre su comedia de teatro en teatro; en todas partes gusta, pero acerquémonos un poco más. Aquí el corifeo de la compañía la despojó de su título, y le puso otro, hijo de su capricho, porque, ¿qué entienden los poetas de poner títulos á sus comedias? Allí otro cacique de aquellos indios de la lengua le atajó un parlamento ó le suprimió una escena, porque, ¿qué actor, por mal que represente, no ha de saber mejor que el mejor poeta dónde han de estar las escenas, y cuán largos han de ser los parlamentos y los diálogos, y todas estas frioleras del arte, particularmente si en su vida ha visto un libro, ni estudiado una palabra? Porque es de advertir que en materia de poesía, el que más lee y más estudia es el que menos entiende. Y gracias si la cuchilla de aquel bárbaro victimario no la suprimió entero el papel de un personaje, aunque fuera el del protagonista, que era el que menos falta hacía y más fuera estaba de su lugar.
¿Y aun de esta manera mutilada gustó la comedia? Pues en ese caso no habrá farsa mezquina, ni torpe drama, ni traducción mercenaria á la cual no se le ponga el nombre del autor una vez aplaudido. Tal es la despreocupación de los actores de provincia; para ellos todos los hombres y todos los autores son iguales, y desde el ápice de sus ficticios tronos ven á todos los mayores ingenios tamaños como menudas avellanas, y hacen justicia de unos y de otros, y una masa común de todas sus obras, fundados en que si tal autor no hizo tal obra, bien pudiera haberla hecho; y en el supremo tribunal de estos nuevos dispensadores de la fama lo mismo vale un Juan Pérez que un Pedro Fernández.
Concluyamos pues que el poeta es el único que no es hijo ni padre tampoco de sus obras. Dedicaos, compañeros, dedicaos á las letras aprisa; ese es el premio que os espera. Y quejaos siquiera, infelices. Luego oiréis la turba de gritadores que á la primera queja os ataja. «¡Qué insolencia! dicen: ¿pues no tiene valor de quejarse? ¿Y esto se permite? ¡Qué escándalo! ¡Un hombre que reclama lo que es suyo; un loco que no quiere guardar consideraciones con los necios; un desvergonzado que dice la verdad en el siglo de la buena educación; un insolente que se atreve á tener razón! Eso no se dice así, sino de modo que nadie lo entienda; encerrad á ese hombre que pretende que el talento sea algo entre nosotros, que no tiene respeto á la injusticia, que... encerradle, y siga todo como está, y calle el hablador».
Sí, callaremos, gritadores, que gritáis de miedo; callaremos; pero sólo callaremos espontáneamente cuando hayamos hablado.
FILOLOGÍA
Supuesto que por la lengua pecamos, y que por ella hemos de morir, no será mucho que dediquemos á este ramo de literatura algunas de nuestras tareas. Bien se deja conocer que la lengua es para un hablador lo que el fusil para el soldado; con ella se defiende y con ella mata. Tengamos pues prevenidas y en el mejor estado posible nuestras armas, y démosle á este fin un limpioncito de cuando en cuando.
Vayan pues por hoy para los aficionados á discurrir un par de acertijos:
¿Qué entendemos cuando vemos impreso: «El embajador ó ministro tal cerca de la corte de cual», etc.?