Soy de opinión que no aprenda taquigrafía, en atención á que aquí no hay palabra que seguir.
Lo que sí debe aprender es el arte de tener siempre razón, es decir, la esgrima, porque andan muy en boga los desafíos de algún tiempo á esta parte; de suerte que ya en el día es una vergüenza no haber estropeado á algún amigo en el campo del honor. Otra cosa no menos importante. Es de primera necesidad que se vista de majo y eche un cuarto á espadas en cualquier funcioncilla de toros extraordinaria que entre señoritos aficionados se celebre, que sí se celebrará; con estas dos cosas será una columna de la patria, y un modelo del buen tono, según los usos del día. Y aun si pudiera ser tener pantalón colan y sombrero clac; si pudiera ser además que pasase la mañana haciendo visitas, y dejando cartoncitos de puerta en puerta, la tarde haciendo ganas de comer y atropellando amigos en un caballo cuellilargo y sin rabo, condición sine qua non, la primera noche silbando alguna comedia buena, y la madrugada de raout en raout, perdiendo al écarté su dinerillo y el de sus acreedores, sería doblemente considerado de las gentes del gran mundo, y atendido de las personas sensatas del siglo...
Alguna obra de la biblioteca de las que me indicas está en lo reservado, y así te devuelvo tu encargo...
Tampoco he encontrado una colección de trajes españoles de todas las épocas, porque no la hay. Me han preguntado si estás tú seguro de que anduviesen vestidos nuestros antepasados.
No se ha encontrado quien compusiera tu reloj; sabe más que tú y que todos nosotros; por más que ha querido el relojero gobernarlo, él no se ha dejado gobernar.
La laminita que quieres, no he hallado en Madrid quien la haga; dicen que es preciso hacerla sobre acero, y para obtener buen resultado me han asegurado que debes encargarla á París.
No he dado á encuadernar el libro consabido, porque como lo quieres lujoso y preciosamente encuadernado, y aquí no hay más que uno que lo sepa hacer, está muy atareado, sobre llevar muy caro, y así es cosa larga. Si te corre prisa lo enviaré á Londres...
No he podido confiar tus comisiones á Domingo, ni á Pedro, ni á la Nicolasa: hanles sucedido á todos desgracias impensadas...
Ya te puedes poner en camino, porque en esta semana pasada no ha habido más que dos robos de diligencias...
Pero si vienes á pretender no vengas, que por ahora no tengo empeños que prestarte, y para traerte sólo contigo tus méritos, te puedes quedar con ellos por allá, que aquí nadie los ha menester...