—Sí, aquí es Guillermo hoy.
—¿Guillermo? ¡Oh, si fuera ayer! ¿Y allá?
—Allá es el teatro de la Cruz. Cualquier cosa.
—Á mí me toca el turno aquí. ¿Sabe usted lo que es tocar el turno?
—Sí, sí, respondo á mi compañero de paseo; á mí también me suele tocar el turno.
Pues bien, subo al palco un rato. Acabado el teatro, si no es noche de sociedad, al café otra vez á disputar un poco de tiempo al dueño. Luego á ninguna parte. Si es noche de sociedad, á vestirme; gran tualeta. Á casa de E... Bonita sociedad; muy bonita. Ello sí, las mismas de la sociedad de la víspera, y del lunes, y de... y las mismas de las visitas de la mañana, del Prado, y del teatro, y... pero lo bueno, nunca se cansa uno de verlo.
—¿Y qué hace usted en la sociedad?
—Nada; entro en la sala; paso al gabinete; vuelvo á la sala; entro al ecarté; vuelvo á entrar en la sala; vuelvo á salir al gabinete; vuelvo á entrar en el ecarté...
—¿Y luego?
—Luego á casa, y ¡buenas noches!