El viaje a Amherst se efectúa por la línea del ferrocarril central de Massachussetts. La pequeña aldea en que está situado el colegio se encuentra a 90 millas de Boston y se llega a ella después de cuatro horas de viaje. La ola de la inmigración inglesa que desembarcó en las rocas de Plymouth y se estableció en las riberas de la bahía de Massachussetts, tardó cien años en llegar hasta Amherst, lo que prueba la lentitud del desenvolvimiento primitivo de la población en estos parajes. En el trayecto se goza de los encantos de un paisaje siempre variado y especialmente interesante en esta época del año, en que los árboles empiezan a perder sus hojas y otros se revisten de colores rojizos, bronceados y amarillos, que resaltan aún más sobre el fondo verde obscuro de los pinos inalterables. La línea férrea cruza por Waltham, el centro más importante de la manufactura de relojes. Poco después se llega a Weston, dotado de todos los atractivos de la vida rústica y de todas las bellezas de un paisaje accidentado en que se alternan los campos esmeradamente cultivados con arroyos que susurran sobre un lecho de pedregullo y pequeñas lagunas en cuyos bordes se levantan árboles centenarios. Sucesivamente el tren atraviesa por el municipio de Berlín situado sobre el río Assebet y rodeado de bosques de robles, castaños, arces, pinos y nogales. Más tarde aparece Clinton, ciudad manufacturera de reputación universal; Ware, situada junto a las cascadas del río del mismo nombre, y finalmente, Amherst deja ver las puntas de sus altos edificios góticos, entre el follaje de sus árboles frondosos.

Al norte de la aldea se encuentra el colegio de Agricultura, objeto principal de mi visita, y que es una de las primeras instituciones de esta clase fundadas en los Estados Unidos. El Congreso americano, en 1862, concedió a cada Estado cierta porción de las tierras públicas federales, el importe de cuya venta debería servir para la instalación y manutención de un colegio en que, sin excluir otros estudios científicos y comprendiendo la táctica militar, debían enseñarse todas aquellas ramas de la ciencia relacionadas con la agricultura y las artes mecánicas, a fin de promover la educación práctica y liberal de las clases industriales de la República. La porción concedida a Massachussetts, fué de 360.000 acres de tierra, que produjeron 219 mil pesos. La locación del Colegio fué objeto de grandes discusiones, hasta que al fin el municipio de Amherst ofreció 50.000 pesos y la suficiente cantidad de terreno a un precio moderado, con tal de atraerlo a su seno. La propiedad del Colegio de Agricultura abarca hoy unos 383 acres, o sea, aproximadamente, unas 150 hectáreas. El 2 de octubre de 1867 se abrieron los cursos con 33 discípulos y cuatro profesores. La facultad comprende doce miembros y dirige al Colegio en todo lo relativo a la enseñanza y la disciplina. Los estudios regulares duran cuatro años, después de cuyo lapso de tiempo los graduados reciben el diploma de bachiller en ciencias, firmado por el Gobernador de Massachussetts. Por un arreglo especial el Colegio constituye el Departamento Agrícola de la Universidad de Boston, lo que permite a los alumnos del primero matricularse en la segunda, y al recibir su grado poseer también un diploma de la Universidad.

Un oficial del ejército americano proporciona la instrucción militar y está autorizado para otorgar diplomas militares a los estudiantes que se distinguen en aquel ramo. Esto los recomienda para ocupar puestos en la milicia del Estado o llegar a ser oficiales del ejército federal. Durante la última guerra los colegios agrícolas de los Estados Unidos proporcionaron un numeroso contingente de oficiales a las tropas voluntarias de este país; y en la capilla del establecimiento acaba de ser colocada una placa de bronce conmemorativa, en que se halla inscripto el nombre de uno de los graduados de la institución, muerto en los alrededores de Santiago.

El curso de estudios del Colegio de Agricultura obedece a un programa regular y es de carácter esencialmente científico. Los estudiantes que desean educarse sin sacrificio pecuniario de su parte, o que no pueden afrontar ese sacrificio, encuentran una protección generosa de parte del Estado. El colegio consagra 5.000 pesos anuales como sueldo de estudiantes pobres que ejecutan algún trabajo en su seno. Fuera de eso, anualmente se reparten algunas sumas en premios. Las becas son: 80 becas del Estado, establecidas por la Legislatura, 10 mil pesos; 14 becas congresionales, establecidas por los directores, 1.120 pesos; legados de particulares, que suben a 150 pesos, interés de 3.000 pesos. Las becas del Estado se solicitan del senador del distrito en que reside el discípulo, y las becas congresionales del diputado al Congreso por el mismo distrito.

Los estudiantes están obligados a vivir en los edificios dormitorios pertenecientes a la institución, lo que disminuye el costo de manutención. Como en el caso de la Universidad de Amherst, se han hecho cálculos minuciosos respecto al presupuesto de gastos de un estudiante del Colegio de Agricultura y los resultados obtenidos son los siguientes, que pueden, tal vez, inducir a alguno de nuestros conciudadanos a enviar sus hijos a este instituto:

Presupuesto para el Colegio de Agricultura

BaratoModeradoAmplio
Enseñanza 80 » 80 » 80 »
Libros y útiles de escritorio 8 » 12 » 20 »
Alojamiento 24 » 36 » 48 »
Mueblaje (promedio anual) 8 » 15 » 25 »
Pensión 90 » 108 » 126 »
Combustible y alumbrado 11 » 15 » 25 »
Lavado 10 » 15 » 25 »
Ropa 30 » 60 » 100 »
Traje militar (15 75) (15 75) (15 74)
Matrículas y cuotas 3 » 8 » 15 »
Subscripciones 5 » 10 »
Varios 15 » 25 » 40 »
Curso de estudies en la Universidad de Boston 10 » 10 »
Derechos de Laboratorio (30 ») (30 ») (30 »)
279 » 389 » 524 »

Los gastos puestos entre paréntesis no ocurren sino una vez durante todo el curso de los cuatro años y no están incluidos en el total.

En conexión con el colegio, se encuentran la estación de Experimentos Agrícolas del Estado de Massachussetts y la Estación de Experimentos Hatch. La primera fué establecida en 1882, por acto de la legislatura, y comprende 48 acres del terreno perteneciente a aquél. Para el equipo de dicha Estación se votó primero la suma de 3.000 pesos y en lo sucesivo se le ha dado anualmente 5.000 pesos para proseguir sus trabajos. En los últimos años esta cantidad pareció demasiado pequeña y anualmente la Estación Experimental goza de una subvención de 10.000 pesos. Los trabajos e investigaciones que realiza aquella institución están comprendidos en las líneas generales siguientes: causas, medios preventivos y remedios de las enfermedades de los animales domésticos, plantas y árboles. Historia y hábitos de los insectos dañinos y medios de destruirlos. Manufactura y composición de los abonos y fertilizantes extranjeros y domésticos, su valor respectivo y su adaptabilidad a diferentes cosechas y terrenos. Valor alimenticio bajo todas condiciones y para todos los animales de chacra de los varios forrajes, granos y raíces. Importancia comparativa del forraje verde y seco, y costo de producirlo y conservarlo en la mejor condición posible. Adulteración de artículos alimenticios destinados a los hombres o los animales, etc., etc.

Los edificios de la Estación Experimental están valuados en la siguiente suma: Laboratorio químico con instrumentos, 15.000 pesos; Laboratorio agrícola y físico, 12.000 pesos; casa de chacra, 2.000 pesos; establo y graneros, 6.000 pesos. Recientemente la Estación de Experimentos Hatch, también ha entrado a formar parte del colegio de Agricultura, anexándose a él con todos sus edificios tasados en la siguiente forma: granero, 4.000 pesos; invernáculos, 2.800 pesos; departamento entomológico, 2.000 pesos; departamento meteorológico, 1.800 pesos: Nada más pintoresco que los terrenos de la localidad en que se encuentran los edificios del Colegio de Agricultura, graciosamente reclinados en las laderas occidentales de Mount Pleasant y dominando desde la altura el verde valle de Connecticut. Los campos que se extienden en torno del Instituto son modelos de labranza y en ellos se alternan especímenes de diferentes culturas interrumpidos por huertos y jardines, limitados al norte por una cortina de bosques que contribuyen a aumentar la belleza de aquel paisaje seductor.