1.ª Investigación sistemática de las aguas de los Estados Unidos y problemas físicos y biológicos que ellas presentan. Los estudios científicos de la comisión están basados sobre una interpretación liberal y filosófica de la ley. Al trazar sus planes originales el comisionado insistió en que el mero estudio de los pescados alimenticios («foodfishes») carecería de importancia real y que para llegar a conclusiones útiles sería necesario arrojar las bases de investigaciones de carácter puramente científico. La historia biológica de las especies de valor económico debe ser comprendida desde el principio hasta el fin; pero no menos necesario es conocer la historia de los animales y las plantas de que dichas especies se alimentan o a las cuales sirven de nutrición; la historia de sus enemigos y amigos, y de los amigos y enemigos de sus enemigos y amigos, así como todo lo relativo a las corrientes, temperaturas y otros fenómenos físicos de las aguas en relación con la migración, reproducción y crecimiento. Un acompañamiento necesario de esta División es la recolección de material para investigaciones futuras destinado al Museo Nacional y otras instituciones análogas.
2.ª Investigación de los métodos de pesquerías del pasado y del presente, estadísticas de la producción y comercio de los productos de pesquería. Siendo el hombre uno de los principales destructores de los peces, la influencia de éste sobre su abundancia debe ser estudiada. Se examinarán los métodos y aparatos para la pesca usados en los Estados Unidos comparándolos con los de otras naciones, con el objeto de suprimir los que amenacen la destrucción de peces útiles y reemplazar los ineficaces por otros más serviciales. Se reunirán estadísticas de la industria y del comercio para el uso del Congreso, al ajustar tratados o al imponer tarifas, así como para mostrar a los productores los mejores mercados y a los consumidores dónde y cómo sus necesidades pueden ser suplidas.
3.ª Introducción y multiplicación de peces alimenticios útiles a través de todo el país, especialmente en aguas sometidas a la jurisdicción del gobierno general o aquellas que sean comunes a varios estados, ninguno de los cuales se manifieste dispuesto a incurrir en gastos en beneficio de los otros. Esta parte de la obra de la comisión no entraba en el programa primitivo de sus trabajos, pero fué incluída en él a pedido de la Asociación de Piscicultura Americana, cuyos representantes solicitaron al Congreso que votara fondos especiales para este propósito. Dichos fondos han continuado votándose en aumento todos los años y la propagación de los peces es al presente la rama más importante de las labores de la comisión, tanto respecto al número de hombres empleados como a la cantidad de dinero gastado.
Sobre estas líneas generales y con estos propósitos y métodos de organización, se han emprendido y siguen llevándose a cabo los trabajos de la Comisión de pesquerías. En muchos departamentos ella ha contado con la ayuda desinteresada de hombres de ciencia americanos, pero la mayor parte de los resultados obtenidos se deben al celo e inteligencia de los miembros y funcionarios oficiales de la misma.
Como las más importantes pesquerías están localizadas a lo largo del Atlántico Norte, las costas de este distrito han sido objeto de más activas operaciones y en ellas se han establecido estaciones diversas, provistas de laboratorios y todo lo necesario para el mejor resultado de los estudios que se llevan a cabo. Durante la estación del verano, en cada una de dichas estaciones se recogen peces de las riberas, se colocan trampas para la caza de animales imposibles de obtener en otra forma, y se rastrilla por medio de dragas y albanegas el fondo del mar a distancias tan grandes como las que puede alcanzar un vapor en tres días de viaje. Para realizar estos diversos trabajos, en 1880 se construyó un vapor especial de 450 toneladas y en 1883 se añadió a él otro de 1.000 toneladas, bautizado el Albatros y que es el más perfecto que existe en su género.
Mr. Brown Goode en una interesante monografía consagrada a este tema, sumariza de la manera siguiente los trabajos de la Comisión de Pesquerías: «Uno de sus rasgos más importantes,—dice,—ha sido la preparación de historias biológicas de los principales pescados y la acumulación de gran cantidad de material relativo a cada una de las diversas especies. Una parte de este material ha sido publicado, debiendo mencionarse especialmente las monografías biográficas sobre el blue fish, el scup, el menhaden, el salmon, el white fish, la alosa, la macarela, el pez espada, etc., etc., En conexión con los estudios de piscicultura se ha prestado una atención especial a la embriología. Los tiempos de cría y hábitos de casi todos nuestros peces han sido estudiados así como sus relaciones con las temperaturas del agua. La historia embriológica de un cierto número de especies, tales como el bacalao, la alosa, el salmón, la macarela española, la lobina, la percha blanca, las almejas y las ostras han sido escritas bajo los auspicios de la comisión. Muchos otros problemas han sido estudiados por los especialistas que trabajan en ella. Uno de ellos, por ejemplo, ha sido la determinación de la causa de las manchas rojas del bacalao salado, tan perjudiciales para el comercio de este artículo. El profesor Farlow descubrió que esta enfermedad se debía a la presencia de una especie de alga parecida a la sal de uso ordinario y dió instrucciones por medio de las cuales dicha plaga ha sido considerablemente reducida. La temperatura del agua en su relación con los movimientos del pescado ha sido objeto de una atención especial. Se hacen observaciones regulares durante los trabajos del verano en las varias estaciones de incubación y a dichas observaciones cooperan los empleados de los Faros, y de las Estaciones de Salvataje situadas a lo largo de las costas. Un resultado práctico de estas investigaciones ha sido la demostración de la causa del fracaso de las pesquerías de arenque en la costa del Maine en 1879 y un curso de estudios semejante, recientemente llevado a cabo por el coronel Mac Donnell, parece explicar las fluctuaciones recientes en la pesca de la alosa.
«Una serie de contribuciones verdaderamente notables ha sido recibida por la Comisión de Pesquerías de parte de los pescadores de Cape Ann. Cuando dicha Comisión estableció sus oficinas en Gloucester, en 1878, se desarrolló un interés general por el trabajo zoológico que ella realizaba en medio de las tripulaciones de los barcos de pesca y desde aquella época todos ellos rivalizaban en su empeño por encontrar nuevos animales. Su actividad era estimulada por la publicación de la lista de sus donaciones en los periódicos locales; y el número de distintos lotes de especímenes recibidos en poco tiempo, llegó a exceder todas las previsiones. Muchos de esos lotes son grandes, consistiendo en tarros de cristal en que los peces se conservan en alcohol. Casi todos los botes de pesca llevaban consigo esos recipientes y los traían llenos en cada viaje. De esta manera se adquirieron especímenes de cerca de sesenta mil clases de pescados, muchos de los cuales hubiera sido imposible de obtener en otra forma».
Fuera de estos estudios, la Comisión de Pesquerías ha realizado admirables investigaciones con motivo de las causas de la diminución de los peces. En relación con este punto, existe una distinción marcada entre lo que se llama la exterminación de una especie y la destrucción de una pesquería. La primera es poco frecuente y parece imposible tratándose de especies americanas, mientras que la segunda es de ocurrencia diaria, especialmente en regiones limitadas. Así los mamíferos acuáticos, como las focas, pueden ser exterminadas y su destrucción, en efecto, ha dado origen a controversias y dificultades internacionales de un carácter grave entre Inglaterra y los Estados Unidos. En el caso de animales fijos como la esponja, la almeja y la ostra, las colonias o lechos pueden ser exterminados, como se corta una selva. La conservación de este último marisco especialmente es de importancia vital para los Estados Unidos, pues su cultura y su pesca emplea a miles de personas y alimenta a muchos millones en este país. La Comisión de Pesquerías ha conseguido proteger el desarrollo de estas culturas de una manera eficaz y su éxito en este sentido es uno de los hechos más admirables de la historia científica de la gran república.
Haría sumamente extenso este estudio si continuara dando una idea detallada de todos los terrenos en que se ejercita la actividad de la Comisión de Pesquerías. Voy a limitarme a extractar rápidamente algunos de los detalles de los trabajos realizados por ella en el año 1897. Según Mr. John J. Brice, durante la estación de desove del bacalao, en las estaciones de la costa del Atlántico, en el año referido, se recogieron 180 millones de huevos de los cuales 98 millones produjeron pescadilla que fué puesta en libertad en los criaderos establecidos a lo largo de Massachussetts. De esta manera se aseguraron 40 millones de peces más que el año anterior. Terminada la diseminación del bacalao, se procedió a propagar el rodaballo en una escala mayor de lo que se había hecho hasta el presente, obteniéndose 64 millones de pescadilla de una colección total de 80 millones de huevos. Para extender más la propagación de la langosta, el más importante crustáceo que existe en las aguas de los Estados Unidos y cuyo número decrece rápidamente, se resolvió no sólo cubrir una gran región de la costa, sino hacer recolecciones sistemáticas de manos de los pescadores que operan en toda la región del Atlántico Norte. Como resultado, a pesar de la insignificancia del desove, se recogieron 128 millones de huevos de langosta que produjeron 115 millones de langostinos, o sea un aumento de 20 millones sobre la producción del año anterior. Persiguiendo el propósito de probar la facilidad que ofrecen ciertos ríos que desaguan en la costa del Sur Atlántico, antes de establecerse los criaderos auxiliares se hicieron observaciones cuidadosas sobre los movimientos, alimentación y crecimiento de la alosa en varias partes de los mismos durante el invierno. Al llegar la primavera, el vapor de la Comisión, Fish Hawk, entró en la boca de los mencionados ríos con el objeto de recoger huevos y reunió 27 millones pertenecientes a aquella especie, que unidos a los recolectados en el Potomac, en el Susquehanna y en el Delaware, hacen un total de 203 millones recogidos durante la estación, o sea 55 millones más que el año precedente. Para probar la posibilidad de la introducción del salmón de California en aguas del Este, se transportaron 5 millones de huevos de una estación situada en la costa de aquel Estado y de ellos se obtuvieron 4 millones de pescadilla de salmón que fueron diseminados en el San Lorenzo, el Hudson y el Delaware. El siguiente cuadro muestra el número de huevos, de nueve de las más importantes especies, recogidos en los tres años últimos:
| ESPECIES | HUEVOS RECOGIDOS | AUMENTO SOBRE 1895 | ||
|---|---|---|---|---|
| en 1897 | en 1896 | en 1895 | ||
| Bacalao | 180.000.000 | 140.000.000 | 140.000.000 | 40.000.000 |
| Rodaballo | 80.000.000 | 11.000.000 | 9.263.000 | 70.787.000 |
| Langosta | 128.000.000 | 105.000.000 | 82.000.000 | 46.000.000 |
| Alosa | 203.000.000 | 148.000.000 | 118.000.000 | 85.000.000 |
| Trucha de Lago | 16.000.000 | 16.000.000 | 16.000.000 | — |
| White Fish | 200.000.000 | 125.000.000 | 234.000.000 | — |
| Salmón del Atlántico | 2.000.000 | 2.800.000 | 983.000 | 1.817.000 |
| — de agua dulce | 1.000.000 | 324.000 | 100.000 | 900.000 |
| — de California | 75.000.000 | 37.000.000 | 10.000.000 | 65.000.000 |