ENRIQUETA STOWE

La célebre novelista americana Enriqueta Beecher de Stowe nació en Litchfield (Connecticut) el día 15 de junio del año 1814. Era hija del doctor Beecher, pastor presbiteriano de Boston. Su padre la quería dedicar á institutriz y le dió al efecto una sólida instrucción. Á la edad de quince años sucedió á su hermana Catalina en la dirección de una escuela; después regentó otra escuela en Cincinatti.

Se casó Enriqueta con el doctor Calvino Stowe, uno de los teólogos más notables del protestantismo, de quien había sido discípula aprovechada.

El doctor Stowe fué profesor del seminario de Cincinatti desde 1832 hasta 1850, fecha en la cual se vió perseguido por abolicionista y se refugió en el Estado del Maine. Su mujer le acompañó.

Poco después desempeñaba el marido una cátedra de literatura bíblica, mientras ella se ocupaba en escribir novelas.

Su fama literaria fué creciendo por grados y con lentitud; primero estuvo circunscrita á la localidad donde vivía y al círculo de sus relaciones; después se extendió por los Estados Unidos; más tarde llegó á Inglaterra, donde la novelista se hizo eminentemente popular. Todo el mundo leía las obras de Enriqueta.

Sin mencionar sus artículos, cuentos y ensayos de la juventud, escribió Enriqueta una serie de estudios que se publicaron en The National Era, notable periódico abolicionista que se daba á luz en Wáshington. Esos mismos estudios son los que llamaron tanto la atención y cimentaron el renombre de la novelista, cuando aparecieron coleccionados en dos volúmenes con el título de La choza de Thom (Boston, 1852).

El libro adquirió las proporciones de un acontecimiento. Á su indisputable mérito literario reunía un interés de actualidad, pues la lucha teórica entre esclavistas y abolicionistas se hallaba en toda su fuerza. Las polémicas sostenidas con singular pasión por las partes contendientes, no eran sino el preludio de la lucha armada. Por consiguiente, La choza de Thom era una buena acción á más de ser un buen libro. La escritora intervenía con las armas de su entendimiento y su sensibilidad en favor de los esclavos negros. Servía juntamente, quizá no sospechando ella misma el alcance de su obra, en favor de las letras, en honra de la patria americana y en obsequio de la humanidad escarnecida.

El libro circuló con profusión, no solamente en los Estados Unidos, sino en el mundo entero; fué traducido á casi todas las lenguas y en todas partes se hicieron numerosas ediciones. Los ingleses arrebataban la obra de los estantes de las librerías, no quedando un inglés medianamente ilustrado ni una inglesa pasablemente instruída que no la comprara y la leyera.