Los planetas y el sol en su balanza.
II
Oh prenda de mi amor, dulce hijo mío
Cuando en edad y para el bien crecieres
(Y en el gran Padre Universal confío
Vivirás para el bien lo que vivieres:)
Serio entonces quizá, meditabundo,
De ardor de ciencia y juventud llevado,
Quieras curioso visitando el mundo
Juzgar lo que los hombres han fundado.