Del hogar, chisporroteando;
Y arriba... los ventisqueros.
Pero adelanta, y su lengua
Sigue murmurando: ¡Excélsior!
«Detén tu marcha, insensato—
Grítale temblando un viejo—
Amenaza la tormenta
Y es escabroso el sendero».
El mozo sin escucharle
Aun va murmurando: ¡Excélsior!