Y devora en silencio su dolor.
Á muchos compasión, á nadie envidia,
La vi tener en mi fortuna escasa:
Como sobre el cristal la sombra, pasa
Sobre su alma el ejemplo corruptor.
No le son conocidos... ¡ni lo sean
Á tí jamás!... los frívolos azares
De la vana fortuna, los pesares
Ceñudos que anticipan la vejez;
De oculto oprobio el torcedor, la espina