Que punza á la conciencia delincuente,
La honda fiebre del alma, que la frente
Tiñe con enfermiza palidez.
Mas yo la vida por mi mal conozco,
Conozco al mundo, y sé su alevosía;
Y tal vez de mi boca oirás un día
Lo que valen las dichas que nos da.
Y sabrás lo que guarda á los que rifan
Riquezas y poder, la urna aleatoria,
Y que tal vez la senda que á la gloria