Guiar parece, á la miseria va.

Viviendo, su pureza empaña el alma,

Y cada instante alguna culpa nueva

Arrastra en la corriente que la lleva

Con rápido descenso al ataúd.

La tentación seduce; el juicio engaña;

En los zarzales del camino deja

Alguna cosa cada cual: la oveja

Su blanca lana, el hombre su virtud.

Ve, hija mía, á rezar por mí, y al cielo