SOLÓRZANO.

Miren lo que dice, y verán si tengo yo razon.

CRISTINA.

¿Qué es lo que ha dicho, señor Solórzano?

SOLÓRZANO.

Que el vino es grillo de su lengua, y corma de sus pies: que vendrá esta tarde, y que ustedes se queden con Dios.

BRÍGIDA.

¡Ay pecadora de mí, y como que se le turban los ojos y se trastraba la lengua! ¡Jesus, que ya va dando traspies! pues monta que ha bebido mucho: la mayor lástima es esta que he visto en mi vida: miren qué mocedad y qué borrachera.

SOLÓRZANO.

Ya venia él refrendado de casa. Usted, señora Cristina, haga aderezar la cena: que yo le quiero llevar á dormir el vino, y seremos temprano esta tarde.