Señor tio, yo no sé nada de rebozados; y si él ha entrado en casa, la señora Hortigosa tiene la culpa, que á mí el diablo me lleve, si dije, ni hice nada para que él entrase; no en mi conciencia: aun el diablo seria, si mi señor tio me echase á mí la culpa de su entrada.

CAÑIZARES.

Ya yo lo veo, sobrina, que la señora Hortigosa tiene la culpa; pero no hay de qué maravillarme, porque ella no sabe mi condicion, ni cuán enemigo soy de aquestas pinturas.

LORENZA.

Por las pinturas lo dice, Cristinica, y no por otra cosa.

CRISTINA.

Pues por esas digo yo. ¡Ay, Dios sea conmigo! Vuelto se me há el ánima al cuerpo, que ya andaba por los aires.

LORENZA.

Quemado vea yo ese pico de once varas: en fin, quien con muchachos se acuesta, etc.

CRISTINA.