LORENZA.

Abre, Cristinica, y sepa todo el mundo mi inocencia y la maldad de este viejo.

CAÑIZARES.

Vive Dios, que creí que te burlabas: Lorenza, calla.

Entran el Alguacil y los músicos, y el bailarin y la Hortigosa.

ALGUACIL.

¿Qué es esto? ¿qué pendencia es esta? ¿quién daba aquí voces?

CAÑIZARES.

Señor, no es nada; pendencias son entre marido y mujer, que luego se pasan.

MÚSICO.