Señor, que es un pobre salamanqueso, que pidió que le acogiésemos esta noche por amor de Dios, aunque fuese en el pajar; y ya sabes mi condicion, que no puedo negar nada de lo que se me pide, y encerrámosle; pero vésle aquí, y mirad cuál sale.
Sale el Estudiante y Cristina: él lleno de paja las barbas, cabeza y vestido.
ESTUDIANTE.
Si yo no tuviera tanto miedo, y fuera menos escrupuloso, yo hubiera escusado el peligro de ahogarme en el pajar, y hubiera cenado mejor, y tenido mas blanda y menos peligrosa cama.
PANCRACIO.
¿Y quién os habia de dar, amigo, mejor cena y mejor cama?
ESTUDIANTE.
¿Quién? mi habilidad; sino que el temor de la justicia me tiene atadas las manos.
PANCRACIO.
Peligrosa habilidad debe de ser la vuestra, pues os temeis de la justicia.