ROLDAN.

Paso, paso, señoras: que bien entendí que hablaban mucho, pero no que jugaban de mano.

ALGUACIL.

Oiga, ¿qué es esto? ¿No es aquel bellaco de Roldanejo el hablador, que hace las maulas?

ESCRIBANO.

El mismo.

ALGUACIL.

Sed preso, sed preso.

ROLDAN.

¿Preso dijo vuestra merced? y dijo muy bien; porque el preso no es libre, y la libertad...