Acaba por tu vida, amiga, y dime lo que te ha sucedido, y qué es la desgracia de quien yo tambien tengo de tener parte.

BRÍGIDA.

Y cómo si tendrás parte, y mucha, si eres discreta, como lo eres. Has de saber, hermana, que viniendo agora á verte, al pasar por la puerta de Guadalajara, oí que en medio de infinita justicia y gente, estaba un pregonero pregonando que quitaban los coches, y que las mujeres descubriesen los rostros por las calles.

CRISTINA.

¿Y esa es la mala nueva?

BRÍGIDA.

¿Pues para nosotras puede ser peor en el mundo?

CRISTINA.

Yo creo, hermana, que debe de ser alguna reformacion de los coches: que no es posible que los quiten de todo punto; y será cosa muy acertada, porque segun he oido decir, andaba muy de caida la caballería en España; porque se empanaban diez ó doce caballeros mozos en un coche, y azotaban las calles de noche y de dia, sin acordárseles que habia caballos y gineta en el mundo; y como les falte la comodidad de las galeras de la tierra, que son los coches, volverán al ejercicio de la caballería, con quien sus antepasados se honraron.

BRÍGIDA.