Á lo cual respondió:

—Aunque de vidrio, no soy tan frágil que me dejo ir con la corriente del vulgo, las mas veces engañado. Paréceme á mí que la gramática de los murmuradores, y el la, la, la, de los que cantan, son los escribanos; porque así como no se puede pasar á otras ciencias, si no es por la puerta de la gramática, y como el músico, primero murmura que canta, así los maldicientes por donde comienzan á mostrar la malignidad de sus lenguas, es por decir mal de los escribanos y alguaciles, y de los otros ministros de la justicia, siendo un oficio el del escribano, sin el cual andaria la verdad por el mundo á sombra de tejados, corrida y maltratada; y así dice el Eclesiástico: In manum Dei potestas hominis est, et super faciem scribæ imponet honorem. Es el escribano persona pública, y el oficio del juez no se puede ejercitar cómodamente sin el suyo. Los escribanos han de ser libres, y no esclavos, ni hijos de esclavos; legítimos, no bastardos, ni de ninguna mala raza nacidos: juran secreto, fidelidad, y que no harán escritura usuraria: que ni amistad ni enemistad, provecho ó daño les moverá á no hacer su oficio con buena y cristiana conciencia. Pues si este oficio tantas buenas partes requiere, ¿por qué se ha de pensar que de mas de veinte mil escribanos que hay en España, se lleve el diablo la cosecha, como si fuesen cepas de su majuelo? No lo quiero creer, ni es bien que ninguno lo crea; porque finalmente digo que es la gente mas necesaria que habia en las repúblicas bien ordenadas; y que si llevaban demasiados derechos, tambien hacian demasiados tuertos, y que destos dos estremos podia resultar un medio que les hiciese mirar por el virote.

De los alguaciles dijo que no era mucho que tuviesen algunos enemigos, siendo su oficio ó prenderte, ó sacarte la hacienda de casa, ó tenerte en la suya en guarda, y comer á tu costa. Tachaba la negligencia é ignorancia de los procuradores y solicitadores, comparándolos á los médicos, los cuales, que sane ó no sane el enfermo, ellos llevan su propina: y los procuradores y solicitadores lo mismo, salgan ó no salgan con el pleito que ayudan.

Preguntóle uno cuál era la mejor tierra. Respondió que la temprana y agradecida. Replicó el otro:

—No pregunto eso, sino que ¿cuál es mejor lugar, Valladolid ó Madrid?

Y respondió:

—De Madrid los estremos, de Valladolid los medios.

—No lo entiendo, repitió el que se lo preguntaba.

Y dijo:

—De Madrid cielo y suelo; de Valladolid los entresuelos.