—Si es así...

Levantóse el padre, y mirando a su hija a través de lágrimas, abrazóla, y teniéndola así, en sus brazos, con voz de susurro, le dijo al oído:

—Quieres curarme, hija mía?

—Sí, papá.

—Pues bien, cásate con Abelín.

—Eh?—exclamó Joaquina, separándose de su padre y mirándole cara a cara.

—Qué? Qué te sorprende?—balbució el padre, sorprendido a su vez.

—Casarme? Yo? Con Abelín? Con el hijo de tu enemigo?

—Quién te ha dicho eso?