—También tú me los compras...
—Te cuenta cuentos...
—Me gustan más los dibujos que tú me haces. Anda, píntame un toro y un picador a caballo!
XXXVII
—Mira, Abel—le dijo solemnemente Joaquín, así que se encontraron solos,—vengo a hablarte de una cosa grave, muy grave, de una cuestión de vida o muerte.
—De mi enfermedad?
—No, pero si quieres de la mía.
—De la tuya?
—De la mía, sí! Vengo a hablarte de nuestro nieto. Y para no andar con rodeos es menester que te vayas, que te alejes, que nos pierdas de vista; te lo ruego, te lo suplico...