—Que se fastidie!
Y después de una pausa llena de un negro silencio:
—Por supuesto, le convidaremos a la boda...
—Helena!
—Y qué mal hay en ello? Es mi primo, tu primer amigo, a él debemos el habernos conocido. Y si no le convidas tú, le convidaré yo. Que no va? Mejor! Que va? Mejor que mejor!
V
Al anunciar Abel a Joaquín su casamiento, éste dijo:
—Así tenía que ser. Tal para cual.
—Pero bien comprendes...