—No pretendes ser quien mejor me conoce? Qué mucho, pues, que yo pretenda conocerte? Nos conocimos a un tiempo.

—Te digo que esa mujer me trae loco y me hará perder la paciencia. Está jugando conmigo. Si me hubiera dicho desde un principio que no, bien estaba, pero tenerme así, diciendo que lo verá, que lo pensará... Esas cosas no se piensan... coqueta!

—Es que te está estudiando.

—Estudiándome a mí? Ella? Qué tengo yo que estudiar? Qué puede ella estudiar?

—Joaquín, Joaquín, te estás rebajando y la estás rebajando...! O crees que no más verte y oirte y saber que la quieres y ya debía rendírsete?

—Sí, siempre he sido antipático...

—Vamos, hombre, no te pongas así...

—Es que esa mujer está jugando conmigo! Es que no es noble jugar así con un hombre como yo, franco, leal, abierto... Pero si vieras qué hermosa está! Y cuanto más fría y más desdeñosa se pone más hermosa. Hay veces que no sé si la quiero o la aborrezco más...! Quieres que te presente a ella...?

—Hombre, si tú...

—Bueno; os presentaré.