—Y si ella quiere...

—Qué?

—Le haré un retrato.

—Hombre, sí!

Mas aquella noche durmió Joaquín mal rumiando lo del retrato, pensando en que Abel Sánchez, el simpático sin proponérselo, el mimado del favor ajeno, iba a retratarle a Helena.

Qué saldría de allí? Encontraría también Helena, como sus compañeros de ellos, más simpático a Abel? Pensó negarse a la presentación, mas como ya se la había prometido.


II

—Qué tal te pareció mi prima?—le preguntaba Joaquín a Abel al día siguiente de habérsela presentado y propuesto a ella, a Helena, lo del retrato, que acojió alborozada de satisfacción.

—Hombre, quieres la verdad?