—Pero, mamá...

—Yo quiero morirme, Luis... ¿no quieres tú morirte?

Apolodoro mira á la muerta y tiembla al oir estas palabras.

—Cálmate, mamá.

—Calla, no hables alto, que la despiertas... ¿ves cómo duerme?

Los dos callan y parecen oir á lo lejos, que del espacio invisible bajan estas palabras del silencio:

Duerme, niña chiquita,

que viene el Coco

á llevarse á las niñas