que duermen poco.

Y la voz silenciosa se aleja cantando:

Duerme, duerme, mi niña,

duerme enseguida;

Duerme, que con tu madre

duerme la vida.

Duerme, niña chiquita,

que viene el Coco...

—¡Mamá!

—¡Chit! calla, que viene él, Apolodoro.