Y es tiempo de que el niño empiece á llevar sus cuadernitos, la contabilidad de su experiencia, y nota de la temperatura y la presión máximas y mínimas, y que haga gráficas estadísticas de todo lo gráfico-estadisticable.
Ahora van á ver en un museo de historia natural la Evolución, pues no bastan los grabados de casa. Entran en la sala en que trasciende á enjuagues y drogas y allí, tras las vitrinas, pellejos rellenos de algodón, pajarracos, avechuchos, bichos de todas clases en actitudes cómicas ó trágicas, sujetos á sus peanas; algunos conservados en frascos de alcohol. Apolodoro se agarra fuertemente á su padre.
—¿Son de verdad, papá? ¿son de carne?
Y cuando se ha serenado:
—¿Cómo los han cogido?
—Mira, mira aquí, hijo mío; mira el oso hormiguero ó mejor dicho Myrmecophaga jubata; mira, tiene esa lengua así para...
—¿Puede más que el leopardo?
—Tiene esa lengua así para coger hormigas, las garras...