—¿Quién salta más?
—Pero fíjate en el oso hormiguero, niño, que en nada te fijas, fíjate en el oso hormiguero que es un excelente caso...
—Sí, ya me fijo; ¡qué feo es!... Y éste, éste, ¿cómo se llama éste?
—Este es el canguro; lee ahí, ¿qué dice?
—Ma... ma... cro... cro... macro... macropus... ma... ma... major...
—Macropus major.
—¿Y qué es eso?
—Su verdadero nombre, su nombre científico; les ponen ahí el nombre.
Retíranse al poco rato á casa, cariacontecido el padre y meditabundo; ¡el niño no se fija, no se fija...! De buena gana para abrirle el apetito le daría á leer novelas de Julio Verne si no fuesen novelas, si les quitasen lo novelesco. Así es que queda estupefacto cuando al decir esto á don Fulgencio le contesta el filósofo:
—Pues yo le aconsejaría de buena gana que las diese á leer si fueran novelas, y les quitasen lo científico.