—A ti—y entra triunfador y resuelto.
Entra en la vida. Los amorosos ataques irán cesando, convirtiéndosele en continuo é incesante hormigueo crónico.
En cuanto á Clarita ya tiene novio como las más de sus amigas, y ahora va á saber qué es eso y de qué hablan los novios y qué se dicen. Tiene ya novio, es mujer.
El Amor, como niño que dicen que es, enseña á Apolodoro una infantil astucia, y es que se haga amigo de Emilio, el hermano de Clarita, y entre así más dentro de la casa. Y don Epifanio como si no lo viese, pero en la mesa, al tiempo de comer:
—¡Vaya con Apolo! ¡vaya con Apolo!
—Es algo raro—dice Emilio.
—¡Psé! cada cual es como le hacen y cada uno con su cadaunada...
—¡Si vieras qué cosas le decía su padre la otra tarde!...
—¡Filosofías! ¿No comes más de eso, Clarita?
—No, no tengo ganas.