—¿Tú crees sin duda que yo no hago más que pensar?

—No, no he dicho que crea eso...

—Sí, tú crees que yo no soy más que pensamiento.


XV

De nuevo la pobre Manuela, la hospiciana, la esclava, hallábase preñada. Y Ramiro muy malhumorado con ello.

—Como si uno no tuviese bastante con los otros...—decía.

—¡Y yo qué quieres que le haga!—exclamaba la víctima.

—Después de todo, tú lo has querido así—concluía Gertrudis.