—Pero si se ha puesto tan fuerte... Jamás hubiese creído...
—Y ella que se quería morir y creía morirse... Y yo también lo temí... ¡Porque la pobre me parecía tan débil...! Claro, no conoció a su padre que estaba ya herido de muerte cuando la engendró... y en cuanto a su pobre madre, yo creo que siempre vivió medio muerta... ¡Pero esa chica ha resucitado!
—¡Sí, al verte en peligro ha resucitado!
—¡Claro, es mi hija!
—¿Más?
—¡Sí, más! Te lo quiero declarar ahora que estoy en el zaguán de la eternidad; si, más. ¡Ella y tú!
—¿Ella y yo?
—¡Sí, ella y tú! Y porque no tenéis mi sangre. Ella y tú. Ella tiene la sangre de Ramiro, no la mía, pero la he hecho yo, ¡es obra mía! Y a ti yo te casé con mi hijo.
—Lo sé...