—El chiquillo juega a persona mayor. Los niños no son, como los mayores, ni hombres ni mujeres, sino que son como los ángeles. Recuerdo haberle oído decir a la Tía que había oído que hay lenguas en que el niño no es ni masculino ni femenino, sino neutro...

—Sí—añadió Enrique—en alemán. Y la señorita es neutro...

—Pues esta señorita—dijo Manolita intentando, sin conseguirlo, teñir de una sonrisa estas palabras—no es neutra...

—¡Claro que no soy neutra; pues no faltaba más...!

—¡Pero bueno, nada de chiquilladas!

—Chiquilladas, no; niñerías, eso, ¿no es eso?

—¡Eso es!

—Bueno, ¿y en qué las conoceremos?

—Basta, que no quiero deciros más. ¿Para qué? Porque hay cosas que al tratar de decirlas se ponen más oscuras...