—Señorita, nunca pude esperar encontrar en usted desde el primer momento la ternura infinita que usted me ha inspirado... No puedo confiar sino al tiempo, lo sé, a mis cuidados afectuosos, a mi adhesión apasionada, a su dicha, que la amistad se torne en afecto.
—Señor Fabrice, sólo debemos contar con el presente y debo decir la verdad... Cuanto al porvenir, todo lo que puedo asegurarle es que pondré de mi parte lo posible para ser una buena y honrada esposa, una madre cariñosa de su hija.
Jacques, los ojos húmedos por la emoción, tomó la blanca mano que Beatriz le tendía e intentó llevarla a sus labios, pero ella la retiró suavemente:
—¡Cuidado!...—dijo—; si cree que debe darme las gracias, démelas usted más tarde... Se nos vigila, muy de cerca cuando estamos en este sitio... y le suplico que no traicione nuestro secreto hasta tanto que haya puesto en antecedentes a... mi bienhechora—dijo la señorita de Sardonne con una sonrisa de extraña amargura al pronunciar esta última palabra.
—Pero, señorita—dijo el pintor—, ¿no es a mí a quien toca hablar sobre este asunto, con la que usted llama su bienhechora?
—Seguramente, eso será conveniente y aun necesario, pero me parece que debo prevenirla de antemano. Tengo mis razones.
—¡Dios mío! señorita, sabemos que vamos a encontrar de su lado una actitud un poco hostil... y, en ese caso, su entrevista va a causarle un verdadero disgusto... Permítame que se lo evite... o, al menos—añadió sonriendo—, que sufra yo las primeras descargas... Respeto mucho a la señora de Montauron, pero no le tengo miedo.
—Ni yo tampoco—afirmó Beatriz—. Si usted me ha visto sufrir con paciencia las humillaciones de una verdadera domesticidad, cualquiera que fuesen los motivos de mi resignación, esté usted seguro de que la bajeza no entraba para nada en ella... Muy mal me conoce usted, señor Fabrice, si cree...
La joven se interrumpió bruscamente; acababa la campana del castillo de dar los dos golpes indicadores de que la lectriz debía volver al lado de la baronesa.
—¡Voy!—dijo levantándose, y un centelleo de fiera brotó de sus pupilas.