La relacion de estas antiguas historias renovó la memoria de lo que acababa de suceder. Todos lloraron la desgracia de Anfion y de sus hijos; al paso que les indignó el orgullo de Niobe. Solo Pelope, su hermano, la tributó algunas lágrimas; y en el exceso de su dolor rasgó sus vestidos, y manifestó su hombro izquierdo de marfil. No habia nacido con él, sino que era de la misma naturaleza que el derecho quando nació; pero habiéndole degollado su padre para servírsele á los Dioses en una cena, estos recogieron cuidadosamente todos los miembros para reunirlos, y como no hallaron el hombro izquierdo, pusieron en su lugar uno de marfil, y así volvió á vivir todo entero Pelope.
Todos los magnates de las provincias vecinas tomaron parte en la afliccion de Pelope, y todas las ciudades de la Grecia persuadieron á sus Reyes á visitarle en persona. Argos, Esparta, Micenas, engrandecida por Pelope, y Calidonia, que aun no se habia grangeado la indignacion de Diana; la feraz Orcomeno, Corinto, célebre por su metal precioso; la invencible Mesene, Cleone, Pilos, Trecene; en una palabra, todas las ciudades que encierra el istmo de Corinto bañado de dos mares, y las que estan situadas por la parte de afuera, le enviaron diputados.
FILOMELA CONFIADA Á TEREO.
¿Qué podria añadir á este oficio de piedad? Solo tú faltaste á este deber, Atenas, porque la guerra en que te hallabas entonces empeñada no te dexó cumplir como debias. Una flota de bárbaros que te tenia bloqueada amenazaba apoderarse de tus muros. Tereo, Rey de Tracia, que vino á socorrerla, arrojó á los enemigos, y grangeó con este triunfo mucha gloria. Pandion, Rey de Atenas, llevado del poder de este Príncipe, de sus riquezas y de la nobleza de su prosapia, que traia su orígen del Dios Marte, le dió en casamiento á su hija Progne. No asistieron á este enlace Juno[169] ni Himeneo, ni presidieron las Gracias al lecho nupcial; solo las Furias le alumbraron con sus fúnebres hachas; ellas solas cuidaron de prepararlo. Un buho se colocó sobre el aposento en que debian descansar los dos esposos, y su himeneo se executó baxo los funestos presagios de esta ave, que asistió igualmente al nacimiento de su primer hijo. Sin embargo, en toda la Tracia se celebró con regocijos públicos este casamiento: todos rindieron gracias á los Dioses; y aun establecieron que el dia de la union de Tereo y Progne, y el del nacimiento de su hijo Itis, fuesen festivos en lo sucesivo. Hasta este grado se oculta á los hombres lo que les tiene cuenta. Habia ya cinco años que Progne se hallaba unida á Tereo, quando con halago le habló en estos términos: „Si me amas, no me niegues el permiso de ir á visitar á mi hermana, ó al menos permite que venga á tu corte. Si quieres ir tú mismo á buscarla, podrás asegurar á mi padre que no estará privado de ella mucho tiempo; y cree que no podrás darme mayor satisfaccion que la de proporcionarme estrecharla entre mis brazos.” Tereo manda al instante preparar algunas naves; se embarca, y arriba felizmente al puerto de Pireo.[170] Despues de saludar á su suegro, y cumplimentarse mutuamente, le cuenta la causa de su viage, y el deseo que la Reyna su esposa tenia de ver á su hermana, prometiendo volvérsela dentro de poco tiempo; pero ya el discurso se interrumpió con un desagradable presagio. Filomela entra en la sala suntuosamente vestida; pero su hermosura excedia al esplendor de su magnífico adorno. En su modo de andar, y en el ayre de magestad que se dexaba ver en toda su persona, hubiera podido pasar fácilmente por una Náyade ó Driada,[171] si estas divinidades campestres estuvieran tan magníficamente vestidas como ella. Con tanta prontitud se abrasó Tereo con la vista de Filomela, como se suelen abrasar las secas aristas, si alguno les aplica fuego, ó con la rapidez que arde la yerba estando seca. Á la verdad era bastante hermosa esta Princesa para inspirar una pasion vehemente; pero el temperamento del Rey, y la inclinacion de la gente de Tracia al amor, acrecentaron de tal modo su violencia, que desde aquel instante no puso término á sus deseos. Pensó luego sobornar las guardas que la acompañaban, y la fidelidad de su aya. Resuelto á sacrificar todas las riquezas de su reyno para hacer sensible á Filomela, formó el designio de solicitar á ella misma con grandes dones; y quando nada de esto alcanzase, robarla y defenderla despues con la fuerza de sus armas.[172] Á todo se atreve ya un hombre tan loco de amor como él estaba, y su pecho no puede ocultar mas tiempo el fuego que le devora: ya no puede sufrir ninguna dilacion, y apresura la partida de la Princesa, pretextando el placer que recibiria Progne al verla. Hacíale eloqüente su pasion; y aun quando pareciese mas importuno que debiera, se justificaba con decir que seguia las intenciones de la Reyna. Aun algunas veces derramaba lágrimas, como si realmente las vertiese por órden de su esposa. ¡Ó soberanos Dioses! ¡Cómo se envuelven en densas tinieblas los mortales! Tereo medita un horroroso crímen, y se le mira como á un hombre que obra solo por respeto hácia su esposa, y aun se le elogia en su mismo delito.[173] ¿Y qué diremos al ver igual deseo en Filomela? Ella se arroja al cuello de su padre, y le pide hasta por su salud, y contra la suya propia,[174] la dexe ir á ver á su amada hermana. Las inocentes caricias que hace á su padre, los besos que le da, avivan la pasion de Tereo, y la alimentan. Quando la ve abrazada á Pandion quisiera ser este venturoso padre; pero aun no seria mas piadoso.
Cede en fin el Rey á las súplicas de ambos; y Filomela en medio de su júbilo le da las gracias, y mira como una felicidad para sí y su hermana lo que tan funesto habia de ser para entrambas. Se acercaba el sol á su ocaso, y sus caballos hollaban ya cuesta abaxo al Olimpo,[175] quando se sirvió un banquete espléndido de manjares y de delicados vinos, que bebieron en vasos de oro,[176] y concluido el convite se retiraron todos á gozar del delicioso sueño. El Rey de Tracia, aunque apartado de la Princesa, siente toda la violencia de su pasion. Filomela está siempre en su memoria; y no se apartan de su imaginacion ni sus ojos, ni sus manos, ni los demas atractivos. Esta le representa mil bellezas que no ha visto, y acrecienta el fuego que le devora; en fin, el desórden en que se halla no permite que sus ojos se entreguen al apacible sueño. Habia ya llegado el dia quando Pandion, abrazando á su yerno, y con los ojos cubiertos de lágrimas, le dixo: „Puesto que mis dos hijas han deseado tanto este viage, y que tú tambien parece que lo deseas, yo te confio á mi hija, y mas quando lo exîge un motivo tan justo como es el amor de las dos hermanas: en nombre de los Dioses te ruego que la cuides con paternal cariño; por nuestra alianza y amistad que me restituyas quanto antes este dulce alivio de mi vejez. ¡Ah! qualquiera tardanza será larga para mí. Y tú, hija mia, luego que hayas estado algunos dias con tu hermana, no dexes de volver, si es que conservas algun amor á un padre que tiernamente te ama; bástame el verme privado de tu hermana.” Durante este discurso Pandion abrazaba á su hija, y bañaba su rostro con sus lágrimas. Y despues que pidió la mano á Filomela y á Tereo en testimonio de la fe que debian darle, les dexó partir, rogándoles saludaran de su parte á Progne y á su nieto. En fin, por un oculto presentimiento de quan funesto habia de ser aquel viage, no pudo pronunciar el último á Dios sino con muchos suspiros y sollozos.
FÁBULA V.
TEREO VIOLA Á FILOMELA.
Luego que Filomela entró en la pintada nave,[177] y esta en alta mar: „Ya he vencido, clama Tereo; conmigo traygo el objeto de mi ternura.” Triunfa el bárbaro; y no cabiéndole ya el gozo en su pecho, no aparta los ojos de su querida, semejante al ave de Júpiter[178] que devora con sus miradas á la tímida liebre que ha llevado á su nido entre las garras. Quando llegaron á las costas de Tracia, y hubieron desembarcado, Tereo conduxo á la Princesa á un viejo castillo situado en lo interior de unos bosques. Allí fue donde la desdichada Filomela, pálida y trémula, preguntando por su hermana, desechos sus ojos en llanto, y temiendo todas las cosas en un sitio tan silvestre, fue encerrada por el tirano, quien la descubrió entonces su exêcrable intento, y triunfó de ella con violencia, como de una muger sola y sin auxîlio.
(70) Tereo encierra en un antiguo castillo á Filomela
su cuñada despues de haberla violado y cortado
la lengua.