Viendo Medea que su medicamento se hallaba en este estado, abrió la garganta de Eson con una espada desenvaynada; y haciendo salir la sangre que contenian sus venas, las llenó por la herida y boca del licor que acababa de preparar; y al punto que se introduxo en el cuerpo del viejo, su barba y cabeza canas empezaron á ponerse negras, las arrugas desaparecieron de su rostro, recuperó la gentileza y vigor, y transportado de admiracion se encontró remozado y en el mismo estado en que hacia memoria se vió quarenta años antes.
PELIAS DEGOLLADO POR SUS HIJAS ENGAÑADAS POR MEDEA.
Baco que habia visto desde el alto Olimpo tan maravilloso prodigio, enterado de que sus nodrizas podian volverse á la edad juvenil, logró este don de Medea. Y para continuar sus engaños, fingió estar mal con su esposo, y fue á pedir asilo á Pelias[208] en su palacio. Como este Príncipe se hallaba ya agoviado con los años, la recibieron las hijas, de quienes se burló Medea socolor de amistad. Para engañarlas mejor, solo les habla de la ingratitud de Jason; encarecia los beneficios que le habia hecho, refiriéndolas tambien que habia remozado á Eson. Se detuvo mucho tiempo en la relacion y circunstancias de una operacion tan maravillosa. Las hijas, que no dudaron dispensase igual favor á su padre, se lo pidieron con muchas instancias, prometiéndola una recompensa proporcionada á tan importante servicio. Quedó en silencio Medea por un corto tiempo, como que dudaba; y con una gravedad fingida dexó suspensos los ánimos de las suplicantes, pero las prometió por último executar lo que deseaban. Para que tuviesen mayor confianza de que les haria este beneficio, pidió que la traxesen el carnero mas viejo del rebaño, para hacer con él la experiencia de su remedio. Inmediatamente traen uno tan flaco y consumido que apenas podia sostenerse. Medea le degüella, le extrae la poca sangre que circulaba por sus venas, y le pone á cocer con las yerbas que habia preparado. Al punto se le cayeron los cuernos, y se observó que iba deponiendo todas las demas señales de vejez: y aun se le oyó balar en medio del caldero como bala un tierno cordero, y un momento despues se le vió, con grande admiracion de toda la asamblea, salir, brincar, y buscar las ubres para mamar. Admiradas las hijas de Pelias de este prodigio, hicieron á Medea nuevas instancias para obligarla á aplicar á su padre el mismo remedio. Con todo tardó tres dias en satisfacerlas. La noche del quarto puso en una vasija un poco de agua con algunas yerbas de ninguna eficacia. Despues, habiendo adormecido con sus encantos al Rey y sus guardias, hizo venir á sus hijas; y luego que las tuvo al rededor de la cama las dixo: „Sin deteneros, desenvainad una espada, y sacadle toda la sangre para substituirle en su lugar otra nueva. La vida y la edad de vuestro padre está en vuestras manos; su salud depende de vosotras. Si confiais en mis promesas, si teneis algun amor á vuestro padre, no dudeis un momento en tributarle este piadoso deber. Sacadle con el cuchillo la vejez, y extraedle la sangre corrompida.” Este discurso anima á las Princesas; y para ser piadosas, se hacen impías, y creyéndolo beneficio, cometen la maldad de degollar á su padre, descargando en su garganta cuchilladas á tientas, y con la cara vuelta hácia atras, porque no se atrevian á mirarlo. Pelias, aunque nadando en su sangre, y lleno de heridas su cuello, se esforzó á incorporarse y salir de la cama; y viéndose rodeado de tantos aceros: „¿Qué haceis, hijas? las dice tendiéndolas los brazos. ¿Qué ciego furor os mueve á quitar la vida á vuestro padre?” Al oir estas palabras desfallecieron su ánimo y sus manos. Iba á proseguir hablando Pelias, y Medea le cortó la voz y la garganta, y echó su cuerpo en la caldera que estaba hirviendo.
No se hubiera librado Medea del castigo que merecia su crueldad, á no haberse escapado por los ayres en su carro tirado por los alados dragones. Pasó inmediatamente sobre el Pelion, mansion antigua de Filira,[209] madre del Centauro Quiron; despues sobre el Otris, donde en otro tiempo habia habitado el anciano Cerambo, quien habiéndose retirado al Parnaso en el diluvio de Deucalion, fue convertido en ave por las Ninfas de este monte. Dexó á la izquierda á Pitane, ciudad de Eolia, en cuyas cercanías estaba la figura de aquel dragon que fue transformado en roca, y al bosque de Ida, en el qual Baco, para ocultar el robo que habia hecho su hijo[210] transformó en ciervo un becerro que habia hurtado.
FÁBULA III.
MEDEA INCENDIA EL PALACIO DE JASON.
Atravesó Medea en seguida el pais donde el padre de Corito[211] estaba enterrado, y los anchos campos que Mera,[212] convertida en perra, intimidó en otro tiempo con sus ladridos. Tambien encontró al paso la ciudad de Coa, donde reynaba Eurípilo, y donde algunas mugeres fueron convertidas en vacas, quando Hércules pasaba con las que habia hurtado á Gerion; la isla que está consagrada á Apolo[213] y la ciudad de Yaliso, célebre por los Telchines, sus habitantes, que infestaban quanto veian, y que Júpiter los anegó en las ondas de su hermano;[214] la antigua ciudad de Cea, donde Alcidamas debia ver cierto dia con admiracion á su hija convertida en paloma; el lago de Hirie, y el valle de Tempe, célebre por el canto de un cisne, cuya aventura es como sigue:
(76) Medea, despues de haber muerto á los dos
hijos que tuvo de Jason, huye á Atenas.
Filio, por agradar al hijo de Hirie, domesticaba aves y leones para hacerle presente de ellos. Con este objeto combatió con un toro fiero, y le venció; pero viendo que todos sus cuidados eran inútiles, y que era imposible ganar su amistad, le negó el toro quando con mayor instancia se lo pedia. Viéndose el jóven desayrado, le dixo con desprecio: „Sentirás inútilmente algun dia no haber accedido á mis instancias.” Y se precipitó de un alto peñasco. Todos los que se hallaban presentes creyeron que habia muerto despeñado; pero se sostuvo en el ayre convertido en cisne. Su madre Hirie, que lo creia difunto, derramó tantas lágrimas, que de ellas se formó el lago de su nombre. Cerca de allí estaba la ciudad de Pleurone, donde Combe, hija de Ofias, se transformó en ave para huir y libertarse de las heridas de sus hijos.