De allí pasó Medea por cerca de la isla de Calaurea, consagrada á Latona, famosa por haber sido convertidos en aves su Rey y Reyna.[215] Dexando á su derecha el monte Cileno, en el qual Menefronte[216] habia formado el designio de tener acceso con su madre, á manera de las mas crueles fieras; descubrió á lo lejos á Cefison llorando la desgracia de su nieto, á quien Apolo habia transformado en lobo marino; y el alcázar de Eumelo,[217] donde todos estaban de luto por la Princesa su hija, que habia sido convertida en ave. Finalmente llegó á Corinto, ciudad célebre por haber sido poblada desde el principio del mundo por hombres nacidos milagrosamente de los hongos que llovieron. Aquí fue donde habiendo sabido que Jason habia casado con Creusa, hija de Creonte, con ignominia suya, la hizo perecer con el vestido y corona envenenados que la regaló; ambos mares vieron arder el palacio, quedando abrasado el padre con su hija; dió de puñaladas á los dos hijos que tuvo de Jason, y habiendo vuelto á subir en su carro para evitar con una precipitada fuga el justo castigo de sus maldades, llegó á Atenas, ciudad que te vió volar en otro tiempo, justísimo Finéo, y á tí viejo Perifa, y no menos observó tus nuevas alas, ó nieta de Polipemon.[218] Egeo[219] la recibió; y poco contento con haberla concedido una franca hospitalidad, se casó con ella; digno de vituperio en este solo hecho.

FÁBULA IV.

HÉRCULES ENCADENA AL CANCERBERO.

Teseo, despues de haber libertado el estrecho de Corinto de los ladrones,[220] que cometian en él mil desórdenes, y restablecido la tranquilidad y seguridad en este pais, llegó en aquel tiempo á Atenas. Como Egeo, su padre, no le reconocia aun por su hijo, formó Medea el designio de quitarle la vida, para lo qual preparó una bebida con el acónito que habia traido de Escitia, y que produxo la espuma del Cancerbero.[221] Hay en aquella comarca una caverna obscura, cuya entrada es profunda y muy pendiente. Por ella sacó Hércules á Cerbero con una cadena de diamante, á pesar de la resistencia que hacia para no ver la risueña luz del dia.

(77) Hércules ata á Cancerbero que de rabia
inficiona la tierra con su espuma.

Lleno de rabia y furor este gran mastin de tres cabezas hizo resonar el ayre con tres ladridos, é inficionó la tierra con su espuma, que despues de este tiempo llegó á ser fértil en yerbas venenosas; á las quales, por nacer entre las rocas, llama acónito la gente del campo. Era un veneno compuesto de esta planta el que Egeo, por consejo de su esposa, iba á dar á su hijo; y este Príncipe estaba pronto á beberlo, quando su padre, que le conoció en el puño de su espada, donde tenia grabado su sello, le apartó de la boca la envenenada copa. Medea evitó el castigo que merecia, ocultándose en unas nieblas que formó por virtud de sus encantos.

Lleno de alegría Egeo al ver á su hijo, se estremecia al acordarse del peligro en que habia estado, y con repetidos sacrificios dió gracias á los Dioses de haberle librado. Se sacrificaron por su órden muchas víctimas, cuyos cuernos estaban adornados con cintas victimales. Jamas se celebró en Atenas fiesta con mayor magnificencia. Los grandes y el mismo vulgo fueron convidados al banquete que el Rey habia mandado preparar; y quando el vino y manjares regalados derramaron la alegría en el espíritu de los convidados, empezaron á cantar las alabanzas de Teseo en la forma siguiente:[222] „Tú eres fortísimo Teseo, quien libertaste la llanura de Maraton del toro[223] que la asolaba. Don y hazaña tuya es el que los colonos de Corinto aren con seguridad los campos de Cromion, libres por tí de la fiera que los infestaba.[224] Epidaura fue testigo de la victoria que ganaste sobre aquel monstruo hijo de Vulcano;[225] el rio Cefiso vió perecer al cruel Procrustes,[226] y Eleusis te debe la derrota del famoso Cercion:[227] tú quitaste la vida del feroz Sinis, tan temible por aquella fuerza que empleaba solamente en oprimir la inocencia: el cruel torcia los árboles, y baxaba desde lo alto á la tierra los pinos que habian de desmembrar á los miserables que ataba á ellos: despues de la muerte de Esciron, se puede ir con seguridad á Megara, cuyo camino tenia sitiado. La tierra negó su seno á los huesos de este malvado; el mar los arrojó afuera, y el ayre, á que quedaron expuestos, habiéndoles petrificado, los transformó en peñascos, quedándoles el nombre de Esciron. Últimamente, si quisiéramos contar tus hazañas, hallaríamos que exceden á tus años. Ofreceremos sin cesar nuestros votos por la conservacion de una vida tan preciosa, y por tí celebramos hoy una fiesta tan solemne, y en honra tuya brindamos con este vino.” El palacio resuena con las aclamaciones y aplausos del pueblo, participando lo mas oculto de la ciudad de la alegría de la Real familia.

FÁBULA V.

EACO NIEGA SOCORRO Á MINOS.