LUCINA RETARDA EL PARTO DE ALCMENA.

Atlante se resintió con el nuevo peso[94] que cargaba en el cielo que sostenia sobre sus hombros. Pero Euristeo aun no habia depuesto su antigua ira, y conservaba en los hijos de Hércules el odio atroz que habia tenido al padre. Mas Alcmena, natural de Argos, entrada ya en años, se hallaba fatigada con continuos cuidados, y solo tenia á Yole para consuelo de su vejez: esta la sufria las impertinencias de su ancianidad, y con ella comunicaba sus desgracias, y la referia los trabajos de su hijo Hércules, públicos y notorios á todo el orbe. Hilo, hijo de Hércules, cumpliendo con lo que le dejó encargado su padre, recibió á Yole por su muger con todo amor y cariño. Llegó el tiempo de que esta se hizo embarazada; y estando cercana al parto, la habló Alcmena de esta manera: „Los Dioses te sean favorables, y te concedan una hora pequeña cuando llegue el caso de que, acometida de los dolores del lance que esperas, invoques á Lucina,[95] auxiliadora de las que paren con timidez, y no te suceda lo que á mí, que la tuve contraria por el odio y precepto de Juno, pues cuando ya se acercaba el dia del nacimiento de Hércules, y habia yo entrado en el décimo mes,[96] el peso me extendia y abultaba el vientre en tal manera, que solo con verle podrias conocer que solamente Júpiter podria ser el autor de una cosa tan grande como la que ocultaba en él. Ya no podia tolerar mas las molestias que me causaba mi embarazo: aun ahora cuando te lo estoy contando se apodera de mis miembros un frio temblor que me hace estremecer, y el acordarme de ello es una reliquia de los dolores que entonces padecí. Siete noches y otros tantos dias estuve luchando con ellos, y ya cansada de padecer, levantando mis brazos al cielo, invocaba á gritos á Lucina para que me socorriese en la dificultad de mi parto. Ella es verdad que vino, pero mal impresionada, pues queria quitarme la vida por complacer á la implacable Juno. Luego que oyó mis lamentos se sentó ante la puerta; y poniendo la rodilla derecha sobre la izquierda, y entrelazando sus dedos unos con otros,[97] pronunció con voz baja algunas palabras mágicas para dilatarme el parto. Yo me esforzaba, y como loca me desahogaba en vanas injurias contra Júpiter, llamándole ingrato: yo deseaba morir, y daba unos gritos y gemidos capaces de mover á las duras peñas. Las matronas tebanas, que habian acudido á mi socorro, hacian por mí inútiles votos, y procuraban consolarme en mi dolor. Galantis, una de mis criadas, de mediana esfera, que tenia el cabello rojo, y era muy pronta en hacer lo que se le mandaba, á quien yo amaba por su buen servicio, entendió no sé qué hacia la contraria Juno;[98] y mientras entra y sale muchas veces de mi aposento, vió á la Diosa sentada en el umbral de la puerta, que tenia los brazos sobre las rodillas, enlazados los dedos. „Tú, quien quiera que seas, la dijo, alégrate, que mi ama acaba de parir, y se han cumplido sus votos.” Levántase espantada la Diosa que preside los partos, y separó las manos, que hasta aquel punto habia tenido juntas y cruzadas, y al instante, quitado este impedimento, se facilitó y verificó mi parto. Aseguran que Galantis se rió por haber engañado á la Diosa. Esta, viéndose asi burlada, asiéndola por los cabellos la arrastró; y al tiempo que queria levantarse de la tierra la convirtió en comadreja. Galantis, bajo esta transformacion, no perdió su antigua agilidad ni color; la cual, por haber favorecido á la parturienta con una mentira, pare por la boca sus hijuelos, y frecuenta como antes las casas.”

(97) Driope corta unas flores de Lotos, ninfa convertida
en árbol, y sufre igual suerte.

FÁBULA VI.

DRIOPE CONVERTIDA EN LOTOS.

Concluyó Alcmena su narracion con un suspiro, que la hizo arrancar la memoria de su antigua criada, y su nuera, viéndola afligida, la habló de esta manera: „Cuando te aflige y conmueve, ó madre mia, la transformacion de una persona extraña, ¿qué harias si yo te contase las desgracias de una hermana mia? Habré de referírtelo, aunque las lágrimas y el dolor me embargan el uso de la lengua. Driope, la mas distinguida en Oechalia por su hermosura, fue hermana mia solo de padre, é hija única de distinta madre. Despues que Apolo la privó con violencia de su virginidad, la recibió Andremon por su esposa, y los dos vivian en un consorcio feliz.

„Hay un lago que presenta la figura de una playa cuesta arriba, con una orilla cuesta abajo, cuya cumbre está coronada de mirtos. Vino aqui Driope ignorante de su suerte lastimosa; y para que mas te lastime el suceso, habia venido con la idea de ofrecer coronas de flores á las Ninfas de este sitio. Ella traia en sus brazos un niño, que aun era de pecho, y no habia cumplido un año. No lejos del lago habia un pomposo lotos, cubierto de flores que imitaban el color de la púrpura, y ofrecian esperanza de copioso fruto. Driope habia cortado de él unas flores, que para diversion dió á su hijo; y yo queria hacer lo mismo (porque me hallaba con mi hermana), cuando ví que destilaban gotas de sangre las flores, y que las ramas del árbol se movian con trémulo horror. En fin, segun hoy refiere la ignorante gente del campo, una Ninfa llamada Lotos, huyendo del infame Priapo, fue transformada en este árbol.

„Ignoraba esto mi hermana, la cual, como quisiese atónita volver atras, y retirarse despues de haber venerado á las Ninfas, sintió que sus pies se habian fijado con raices, é intentando arrancarlos, no podia de ninguna manera mover sino lo alto, creciendo la corteza desde abajo, y poco á poco llega á cubrirla las ingles. Luego que esto advirtió quiso arrancarse los cabellos; pero se llenó la mano de hojas, de las cuales estaba ya cubierta su cabeza. Mas el infante Anfiso (á quien su abuelo Eurito le puso este nombre), poniéndose á mamar, advirtió que se habian endurecido los maternos pechos, y que no sacaba leche por mas que chupaba. Yo era testigo del cruel suceso sin poder favorecer á mi hermana; y teniéndola abrazada, retardaba cuanto podia al tronco y las ramas que creciesen. Y confieso que entonces deseé quedar cubierta dentro de la misma corteza.

„Habiendo llegado á este tiempo mi padre y Andremon, me preguntaron por Driope: „Vedla aqui,” les dije, mostrándoles el lotos; besan el tronco, que aun estaba caliente, y se llegan postrados á la raiz de un árbol. Ya nada tenia mi hermana que no fuera árbol sino el rostro, y sus lágrimas corrian por las ramas y hojas que la rodeaban. Como su boca la tenia aun libre, tuvo tiempo de herir nuestros oidos con estas quejas: „Si algun crédito se debe dar á los infelices, juro por las Divinidades que yo no he merecido este castigo: sin culpa padezco esta pena: inocente he vivido; y si miento, produzca secas las hojas de que me veo vestida, y cortada con aguda segur, venga á ser pasto de las llamas. No obstante quitadme allá este niño, y entregadlo á una nodriza; haced que mame muchas veces á la sombra de este árbol, y que juegue debajo de él; y cuando pueda hablar haced que salude á su madre, y con tristes acentos diga: „Mi madre se oculta dentro de este tronco.” Pero no obstante que huya de los lagos, y que no coja flores de ningun árbol; que juzgue que cualquiera oculta debajo de la corteza alguna deidad. Quedaos con Dios, esposo querido, hermana y padre; y si alguna piedad teneis, no permitais que la hacha cortante llegue á las ramas de este árbol, ni que los ganados roan sus hojas; y como ya no me hallo en estado de hacer el menor movimiento para abrazaros, llegaos vosotros mismos á darme esta última prueba de mi amistad, y acercad á mi hijo para que le bese por la última vez. Quedad con Dios, que ya no puedo hablar mas, porque la corteza me llega hasta el cuello, y soy toda árbol hasta la coronilla de la cabeza. No os empeñeis en cerrarme los ojos con vuestras manos.[99] Sin que vosotros hagais conmigo este último oficio, la corteza me los oculta y cierra ya.” Al decir esto dejó á un mismo tiempo de ser y de hablar, y despues de su transformacion los ramos se mantuvieron calientes por mucho tiempo.”