El Tomolo es una montaña de dificil subida, que se extiende desde Sardes hasta la pequeña ciudad de Hipepa. Es muy elevada y escarpada, y de su cumbre se descubren los anchos mares. En esta montaña cantaba Pan sus versos á las jóvenes Ninfas al son de la encerada flauta, jactándose de que excedia al canto de Apolo. Desafióle, y se aplazó la competencia, haciendo juez de ella al Tomolo. El anciano juez toma asiento en lo mas elevado de su misma cumbre para que los árboles separados no le impidiesen oir; y ciñéndose una guirnalda de encina, de la cual pendian las bellotas hasta las sienes, dijo al Dios Pan: „Por el juez no hay detencion.” Pan empezó luego á cantar al son de su flauta agreste, y embelesó á Midas (que á la sazon se hallaba presente) con la inculta música. Despues que Pan acabó, Tomolo volvió su semblante á Febo, y todos los árboles del monte hicieron lo mismo, y se inclinaron á él.

(115) Apolo pone orejas de asno á Midas
en castigo de su mala sentencia.

Apolo, coronado de laurel cortado del Parnaso, y vestido de una ropa rozagante de color de púrpura que arrastraba hasta el suelo,[200] tomó en su mano izquierda su lira embutida de marfil y piedras preciosas, y en la derecha el plectro, y en esta actitud empezó á tocar con tanta delicadeza, que enagenado Tomolo con su dulzura, manda que la flauta de Pan ceda la victoria á la lira de Apolo. Agradó á todos el parecer y sentencia del monte: solo Midas dijo que era injusta. No queriendo Delio que unas orejas tan insensatas conservasen la figura humana, se las alargó, cubrió de pelo blanco, é hizo movibles; en una palabra, las orejas de hombre se trocaron en orejas de asno perezoso. Lo demas de su cuerpo le quedó como de antes, castigándole solo en la parte que habia pecado. Midas procuraba ocultar esta deformidad, y la tapaba con una tiara[201] purpúrea; pero el criado que solia cortarle el pelo cuando crecia le vió las largas orejas; mas no se atrevió á descubrir á nadie este defecto. Incomodado de guardar este secreto, que no podia retener en sí,[202] se fue á un lugar retirado, hizo un hoyo en la tierra, y en él con voz sumisa depositó el secreto que su señor tenia orejas de asno, y despues, tapando el hoyo, se retiró dejándolo escondido en él. Algun tiempo despues empezó á crecer alli un espeso cañaveral; y habiendo pasado un año, crecidas ya las cañas, descubrieron el secreto, pues agitadas por el viento de mediodia, articularon con el manso ruido las palabras que se habian escondido en el hoyo por el criado, y publicaron que su amo tenia orejas de asno.

Despues que Apolo se vengó de Midas se retiró del monte Tomolo; y conducido por la vaga region del aire, pasó el estrecho del Helesponto,[203] é hizo alto en los estados de Laomedonte. Á la derecha está el promontorio de Sigeo, á la izquierda el de Reteo,[204] y en medio de este espacio hay un antiguo altar dedicado á Júpiter. Desde alli vió Apolo á Laomedonte, que edificaba los muros de la nueva Troya, y que estos, como una obra tan grande, adelantaban poco, y por lo mismo requeria el edificio crecidas sumas. Sin detenerse toma figura humana, juntamente con el Dios que rige el golfo hinchado con el tridente, y presentándose entrambos al Príncipe, se ofrecen á construir los muros de la ciudad por cierta cantidad de dinero que estipulan. Acabada la obra, el Rey faltó á su palabra, negándose á pagar, y añadiendo por cúmulo de su perfidia juramentos falsos. „Tu delito, le dijo el Dios del mar, no quedará sin castigo.” La venganza siguió á la amenaza, y desde aquel momento suelta todas las aguas del mar á las playas de la avarienta Troya con tanta impetuosidad, que en poco tiempo se inundó todo el pais, los campos se anegaron, y las riquezas de los labradores quedaron sepultadas debajo de las olas. Poco satisfecho con un castigo tan terrible, exigió tambien que la hija de Laomedonte fuese acometida de un monstruo marino. Atan á Hesione á un peñasco, y Hércules la libra. Este héroe pide al padre de la Princesa el tiro de caballos que le habia prometido por un servicio tan importante. El Rey, siempre pérfido, le niega la paga de tan señalado servicio, y Hércules se apodera de los muros de Troya, que por dos veces habian sido perjuros.[205] Telamon recibe á Hesione por recompensa, porque el ilustre Peleo su hermano, que tambien habia acompañado á Hércules á esta expedicion, ya se habia casado con una Diosa.[206] Aunque este Príncipe era nieto de Júpiter, no obstante no se honraba tanto con su nacimiento como con este nuevo enlace, puesto que era el solo mortal que podia vanagloriarse de tener á una Diosa por muger, en vez de que muchas personas podian gloriarse de traer su orígen del Soberano de los Dioses.

(116) Tetis oye á Proteo que la pronostica tendrá
un hijo mas poderoso que su Padre.

FÁBULA IV.

PROTEO PREDICE LAS BODAS DE TETIS Y PELEO.

Hablando cierto dia el anciano Proteo con Tetis, le dijo: „Diosa del mar, tú serás madre de un hijo de tan gran valor, que excederá á su padre en la valentía de sus hazañas, y tendrá mas fama que él.” Júpiter pues, aunque estaba penetrado de un amoroso fuego, rehusa las bodas de Tetis para evitar que naciese de ella un hijo que excediese á su mismo padre, y que hubiese en el universo cosa mas poderosa que él, y manda que su nieto Peleo suceda en sus deseos, y se case con la Diosa. Hay un seno en Tesalia de la figura de una hoz, formado por unas lenguas de tierra que entran en el mar. Seria muy buen puerto si tuviera mas profundidad; pero en él apenas cubre el agua la arena. La playa es tan maciza, que ni se estampan en ella las huellas, ni hay estorbo para andar, ni está cubierta de ovas. Cerca de alli hay una selva de mirtos cargados de arrayanes verdinegros; en medio de ella hay una gruta de tal modo fabricada, que se duda si es obra del arte ó de la naturaleza; no obstante hay indicios para creer que es mas bien obra del arte. Á esta gruta, ó Tetis, solias venir desnuda muchas veces, sentada sobre un enfrenado delfin, y en ella te acometió Peleo estando dormida; y porque no quisiste consentir á sus deseos se dispuso á la violencia, echándote los brazos al cuello; y hubiera conseguido lo que deseaba si no te hubieras valido de tus acostumbradas artes, transformándote en diferentes figuras. Primeramente te dejaste ver bajo la forma de una ave, y él no obstante te tenia agarrada bajo de esta figura: despues te transformaste en un gran árbol, y Peleo no se desasia de él; pero cuando te convertiste en una tigre manchada se amedrentó y te soltó. Entonces dirigiéndose á los Dioses del mar, les ofrece un sacrificio, derramando vino sobre el mar con las entrañas de la víctima, y hace humear el incienso en su honor, hasta que el adivino Proteo dijo desde en medio del piélago: „Ó hijo de Eaco,[207] tus deseos se cumplirán: serás dichoso; pero es necesario sorprender á Tetis cuando descansa dormida en su fresca cueva, y atarla con tales cordeles y prisiones que no pueda escaparse. Si cien figuras mudare por vencerte, aprisiónala sin intimidarte hasta que se vuelva á su primera forma.” Apenas Proteo pronunció estas últimas palabras cuando se ocultó en el mar. El sol estaba entonces al fin de su carrera, y su carro iba á entrar en el Océano, cuando la hermosa Tetis, dejando el mar, va á la cueva donde acostumbraba descansar. Apenas Peleo la habia atado cuando toma diferentes figuras, hasta que sintió que estaba aprisionada en todas ellas. Entonces en fin extendiendo sus brazos por todas partes, dió un gran gemido, y habló asi á su amante: „Peleo, solo con el socorro de algun Dios quedas victorioso.” Al decir esto volvió á su primera figura; consintió en casarse con él, y fue madre del gran Aquiles.