Pero lo que hay de positivo, es que la nueva posicion que ha asumido el gobierno imperial, con la internacion de su escuadra, puede dar lugar en adelante á varias cuestiones que no dejarán de traernos complicaciones desagradables.
Asi, por ejemplo, ignoramos si el gobierno al dejar pasar libremente las fuerzas marítimas del Imperio, habrá tomado aquellas precauciones que aconsejan los mas sanos principios políticos, ó si su prevision habrá llegado hasta tener presente estas palabras de Ortolan (Droit de la mer) que manifiestan de un modo claro cual debiera ser su marcha en estas circunstancias.
“Los beligerantes, dice, bajo el pretesto de impedir todo aquello que puede fortificar al enemigo, pretenden poner trabas, segun su fantasia, al comercio, el mas pacífico de los neutrales. Estas pretensiones exageradas han sido reproducidas y repetidas bajo mil formas, aun á despecho de los tratados, de modo que se ha visto algunas veces á los neutrales en la necesidad de armarse para substraerse, y obligados á hacer la guerra para quedar en paz.”
Pero suponiendo que la prevision del ministerio, haya llegado hasta dejar bien sentadas las bases bajo las cuales se ha tolerado la internacion de la Escuadra Brasilera, como la ruptura de las hostilidades entre el Imperio y la República del Paraguay, puede no obstante traernos serias complicaciones, vamos á tratar de definir nuestros derechos y deberes respectivos, previendo todas las posiciones en que los mismos sucesos pueden llegar á colocarnos.
Nuestro primer deber, ante la cuestion Brasilero-Paraguaya, que probablemente no tendrá otra solucion que por las armas, es la de una estricta neutralidad, la cual ha sido definida por Vatel, en su tratado del Derecho de Gentes, del modo siguiente:
“1.º No dar socorros cuando no estamos obligados á ello: no suministrar libremente ni tropas, armas, municiones, ni nada de lo que sirve á la guerra. Yo no digo dar socorro y no darlos igualmente; porque seria absurdo que un Estado socorriese al mismo tiempo á dos enemigos; y ademas seria imposible hacerlo con igualdad: las mismas cosas, el mismo número de tropas, la misma cantidad de armas, de municiones &a., suministradas en circunstancias diferentes, ya no forman socorros equivalentes.”
“2.º En todo lo que no pertenece á la guerra, una nacion neutral ó imparcial no negará á una de las partes, en razon de su querella presente, lo que concede á la otra. Esto no le quita la libertad en sus negociaciones, en sus amistades, en su comercio, para dirigirse al mayor bien del Estado: y aunque la obligue esta razon á preferencias por las cosas de que cada uno dispone libremente, no hace mas que usar de su derecho, por que no hay en ello parcialidad. Pero si se niega alguna de estas cosas á uno de los partidos, únicamente porque hace la guerra al otro, y por favorecer á este, ya no observaria una perfecta neutralidad.”
Una vez rotas las hostilidades, los beligerantes tienen que ceñirse esclusivamente en sus operaciones á los límites de su territorio, no pudiendo ejercer hostilidad alguna en el del Estado neutral, sin cometer una violacion de que puede pedir una reparacion. Esta doctrina està reconocida por todos los publicistas.
“Las potencias beligerantes, dice Kluber (droit de gens) tienen obligacion de no turbar en nada la tranquilidad de los Estados neutrales. Por consiguiente deben abstenerse en el territorio de estos, de toda especie de hostilidad, no solo respecto á estos Estados, sino tambien entre ellos mismos.”
Esto, en cuanto respecta á los deberes de los beligerantes, pues en cuanto al Estado neutral, dice Ortolan, “tiene por su parte el derecho de exijir, aun por la fuerza, si fuese necesario, que las potencias beligerantes no hagan uso de su territorio neutral para la guerra; que no hagan alli armamento alguno, ni enrolamiento, ni reunion de tropas; que ningunas de sus fuerzas, armadas ó sin armas, pasen por él; que no ejerzan en él ningun acto de hostilidad contra las personas ó los bienes de los súbditos del Estado enemigo; que no lo ocupen militarmente, ni lo transformen en teatro de la guerra.”