“Abasteciéndonos (la Inglaterra) de fierro, hilo, y tegidos de algodon baratos, é impidiéndonos por consecuencia de producirlos nosotros, nos obliga á diseminarnos sobre nuestro territorio en lugar de aglomerarnos: ella nos obliga tambien à crear nuevas máquinas en lugar de producir objetos de consumo.”
Se vé pues cuán divergentes están los proteccionistas, al atribuir una causa al cambio operado en el sistema comercial de la Inglaterra.
Para combatir de frente esta asercion, seria necesario que nos ocupásemos aquí de considerar la marcha que llevan las naciones, y ver si efectivamente existe esa necesaria transicion del sistema prohibitivo al libre cambista, pero como esta es una cuestion que ha iniciado mas adelante, seguiremos, por ahora, tratando de averiguar si está ó no de acuerdo este principio con algunas de las reformas que ella ha hecho.
Nadie ignora que cuando fué dictada la célebre ley de navegacion de Cromwell, abolida en 1846, la altiva Albion, reconocida por la reina y señora absoluta de los mares, poseia una marina que ninguna nacion se habria atrevido á intentar siquiera el competir con ella. La marina Inglesa habia llegado, pues, á un punto de perfeccion que podia desafiar altamente la concurrencia.
¿Como es, pues, que fué entonces mismo que la ley protectora, conocida por el acta de navegacion de Cromwell, fué considerada necesaria para el fomento de la marina Inglesa? ¿Quien podia hacerle concurrencia? Cual era la nacion del mundo que podia competir, en el oceano, con la reina absoluta de los mares?
Se vé, pues, que por este lado flaquea la deduccion del cólega francés.
Ahora bien, como es que justamente ahora que los Estados Unidos, esa rival cuya marina sobrepuja á la de la Inglaterra, que la Francia que hace esfuerzos por igualarla, como es pues, decimos, que hoy que estas dos fuertes naciones pueden hacerle una poderosa concurrencia, ella, la Inglaterra, derriba sus derechos proteccionistas, y abre sus colonias á las banderas extrangeras?
¿No es esto totalmente lo contrario de lo que se ha sentado en el principio que combatimos?
Este solo hecho es suficiente para demostrarnos á la clara luz de la razon, que la reforma que la Inglaterra ha hecho últimamente en su sistema comercial, no es efecto de que la hora de la muerte de la proteccion hubiera sonado, y llegado la que abria las puertas al libre cambio; él demuestra tan solamente, que los errores del falso principio de la prohibicion proteccionista acababan de ser descubiertos, y que la esperiencia, iluminando la inteligencia de los hombres que se habian dedicado al estudio de la ciencia, habia hecho conocer el verdadero principio progresista, recomendado por el lenguage lógico é irrecusable de las cifras.
Esta nuestra opinion está confirmada por Mr. Chevalier, quien tratando de las causas que la impulsaron á la reforma, dice:—