“La Inglaterra, al adoptar una reforma muy liberal para sus aduanas, ha procedido de la manera mas simple y la mas recta: no ha tratado de ejercer su influencia sobre nadie, ella ha disminuido ó suprimido los derechos sobre las mercancias estrangeras sin revindicar ninguna reciprocidad. Es necesario tener el prisma de la pasion ante los ojos para percibir, sea lo que fuere, de maquiavélico en una política semejante. Las maquinaciones de la Inglaterra consisten en enseñar à las otras naciones, con su propio ejemplo, que renunciando á las abusivas é inumerables restricciones de que se componia en otro tiempo la legislacion comercial, se desenvuelve en un grado inesperado la prosperidad nacional.”

Tan lógicas son las deducciones que quedan emitidas, que basta considerar la marcha que desde aquel momento siguieron las demas naciones de Europa, para convencerse de su exactitud, y así lo comprueba el mismo autor, cuando dice, mas adelante:

“Es notorio que desde entonces (1846) todos los gobiernos mas ó menos, sin escepcion, han revisado completamente sus tarifas, y han abandonado la prohibicion absoluta.”

“Para no citar sino tres, que no pasan por innovadoras, y que son considerables, mencionaremos á la España, la Rusia y el Austria. El acta de las cortes de 17 de Julio de 1849—el ukase de 25 de Octubre de 1850—y el decreto del Emperador de Austria de 6 de Noviembre de 1851. Repetimos, que los gobiernos de menor consideracion, en grande número, han dado leyes ó decretos semejantes y que la misma tendencia existe en América.”

El resultado de esta lucha, que ha durado por tanto tiempo y que ha terminado con el triunfo de la libertad comercial, iniciada por la Inglaterra, no puede atribuirse á las falsas causas emitidas por el cólega frances: él ha sido anticipado y previsto desde los tiempos mas remotos por los hombres versados en la ciencia económica, pues como dice el mismo autor citado:

“Los grandes espíritus del siglo XVI estaban imbuidos del principio de la libertad comercial. Mas tarde, quien ha escrito en favor de la libertad comercial líneas mas elocuentes que Turgot? Quien la ha justificado con raciocinios mas incontestables que Franklin, que no era Ingles? Y el mas violento enemigo que haya tenido jamas la Inglaterra, el gran Napoleon mismo, sobre su roca de Santa Elena no ha pronunciado él estas palabras remarcables: Debemos acercarnos mas aun hácia la libre navegacion y hácia la entera libertad de un intercambio universal.”

En cuanto á los resultados que ha producido la adopcion del sistema libre-cambista, nada puede ser mas concluyente. Nadie duda hoy que la reforma introducida por Sir Roberto Peel, ha dado un impulso progresivo, desconocido hasta entónces, á la prosperidad y bien estar del pais. Principiando por la conversion de los dos mas acérrimos proteccionistas, lord Derby y Disraeli, y terminando por la evidencia irrecusable de las cifras, los resultados no han podido ser mas brillantes y halagüeños.

Segun el cuadro estadístico que acaba de publicar el Economist de Londres, de 9 de Setiembre de 1854, de que estractamos estos datos, se verá el prodijioso desarrollo que ha tomado el comercio Británico desde que fué puesto en práctica el nuevo sistema liberal.

El valor total declarado de los productos y manufacturas inglesas é irlandesas esportadas al esterior.

1831.£ 26,909,432
1842.£ 34,119,587
1853.£ 65,551,579