Terminaremos por hoy este artículo en que hemos contestado á algunas de las falsas ideas emitidas por el cólega. En nuestros subsiguientes artículos iremos contestando á sus demas objeciones, y en ellos espondremos los medios que creemos conducentes á hacer prosperar la industria y la labranza del Estado de Buenos Aires, asi como el modo como puede fomentarse la inmigracion, sin necesidad de esas absurdas trabas, bautizadas con el nombre de proteccion, que no hacen sino transtornar el órden natural de las cosas, queriendo hacerlas marchar por vias artificiales y tortuosas.

Nuestro cólega dispensará que no le refutemos, como ha creido que debiamos hacerlo, en un ligero artículo, pues al tratarse de principios, es necesario argumentar con principios y no con palabras vacías de sentido y desprovistas de la elocuencia práctica de los hechos.


II.
Contestacion á las objecciones que se han hecho á las ideas emitidas en el artículo anterior.—Venecia, su marcha comercial.—El sistema proteccionista desconocido de los antiguos.—Origen del sistema proteccionista.—Su introduccion en Inglaterra, Francia y Estados Unidos.—Resultados que ha ofrecido en estas naciones.

En tanto que Venecia dejó en plena libertad al comercio se engrandeció de siglo en siglo. Su decadencia tiene su origen en la época en que se propuso monopolizar la industria y el comercio.
Tomas Garcia Luna.

El sistema proteccionista era desconocido de los antiguos, y lo era igualmente á las florecientes repúblicas italianas.
Richard Cobden.

Las manufacturas inglesas han prosperado, no á causa de la prohibicion—sino apesar de la prohibicion.
Leon Faucher.

A los principios económicos que hemos dejado espuestos anteriormente, solo se nos ha contestado con un largo artículo, tan lleno de palabras como vacío de razonamientos económicos, en el que los únicos argumentos que se nos han hecho, son los que pasamos á rebatir, antes de continuar la cuestion del punto en que la dejamos pendiente.

Se ha pretendido, que hemos sostenido que la mano del hombre venia á ser superflua para la elaboracion de nuestra vírgen y fertil naturaleza, y que segun nuestro sistema, todo trabajo humano venia á ser inútil.

Que nos hemos guardado de hablar de emigracion, temerosos de ponernos en contradiccion con nosotros mismos.

Y finalmente, como argumento irrecusable de los estragos que causa la ausencia de un sistema proteccionista ó prohibitivo entre nosotros, se nos pregunta: ¿Porqué en el mes pasado (Noviembre 1854) la mitad de los buques entrados al puerto han salido en lastre?