—¿Y sabrás responderme alguna cosa más que «sí, señor», salvaje?

—Sí, señor, lo que Vueseñoría me mande.

—Veamos, pues, si conocerás al jardinero.

—Sí, señor, un buen mozo muy bebedor.

—Eso no es del caso.

—Vueseñoría me perdonará que le diga que sí lo es, porque ambas calidades, la de buen mozo y la de bebedor, son las que me han hecho buscar con preferencia su amistad.

—Pues a ti, bribón, ¿qué diablos te importa su figura?

—A mí, la verdad sea dicha, nada; pero a una doncella de doña Camila...

—¿La dama de honor?

—Sí, señor, pues a esa, como iba diciendo, le ha parecido bien la figura de Cosme, y como doña Camila es dama de Su Alteza, ya ve Vueseñoría...