Además de la Biblioteca pública, hay otras muy importantes: la del Ateneo (160.000 volúmenes), la de la Sociedad histórica (33.000 volúmenes y 82.000 folletos); la de State House (65.000); la de Derecho (20.000); la importantísima de Harvard, en Cambridge (450.000) y veinte más, anexas á instituciones diversas, representando una masa bibliográfica igual á la de París, en proporción del número de habitantes, pero muy superior por los servicios prestados y la circulación. Después de estudiar el mecanismo y marcha de las instituciones anexas á la educación propiamente dicha, el viajero menos profesional adivina ya que el sistema escolar de la región ha de responder á todas las espectativas y merecer su reputación universal. Compréndese, por otra parte, que no me sea posible describirlo prolijamente en estos apuntes ligeros, y debo limitarme á formular el juicio somero que numerosas visitas me han sugerido, debiendo agradecer la amable cooperación que todos los funcionarios me han prestado, algunos con sus explicaciones orales, otros con el envío de varias colecciones de textos clásicos.
XIX
EL MASSACHUSETTS
II
BOSTON Y CAMBRIDGE
En materia de asistencia escolar efectiva, el Massachusetts, con sus 7859 escuelas y su 450.000 alumnos para una población de 2.239.000 habitantes, ha alcanzado el resultado ideal y absoluto: la cifra de 20 escolares por 100 habitantes debe de representar la proporción demográfica, siendo muy probable que ningún ciudadano futuro resulte analfabeto. Dos datos demuestran que dicho resultado ha sido alcanzado en la región entera: 1º el hecho de ser sensiblemente igual la escolaridad de todos los condados; 2º el hecho de que el acrecentamiento escolar sea, de algunos años atrás, exactamente igual al de la población. Mirada por esta faz anterior, pues, la obra parece concluída y perfecta: falta saber si la substancia es digna del molde, y si la calidad de la educación distribuída corresponde á su cantidad.
Respecto de la educación primaria en todos sus grados, mi respuesta es categóricamente afirmativa; no sucede lo mismo para la secundaria (Latin y High Schools, primer año de Harvard College); y, en lo que atañe á la educación superior (Harvard University) es decididamente negativa. Desgraciadamente, no podré poner á la vista del lector los datos comparativos y las cien observaciones diarias que han concurrido á establecer este último juicio; pero confío en que bastarán algunas reflexiones nacidas del aspecto y de la esencia de las cosas, para prestar á mis conclusiones algún viso de probabilidad. En cuanto á la educación primaria, podré ser muy breve: desde luego, porque nunca el elogiado niega la competencia del elogio, y también porque la evidente superioridad de este sistema escolar es la consecuencia necesaria de premisas conocidas.