[13] There is music, usually in the evenings, on the main plaza.
[14] El 1º de mayo de 1863, una compañía del regimiento extranjero (62 hombres) se defendió en esta hacienda un día entero contra 2000 mejicanos. Quedaron tres hombres ilesos que al fin «capitularon con los honores de la guerra», y recibieron la cruz de la Legión de honor. Durante la ocupación, cada vez que pasaba allí un destacamento francés, los tambores tocaban marcha, los soldados presentaban las armas y los oficiales saludaban con la espada. Hay un monumento costeado por el gobierno mejicano.
[15] Revue des Deux-Mondes, marzo de 1893.
[16] Bernal Díaz, Conquista de Nueva España, CXXXIII: «¡Oh! qué cosa era de ver esta tan temerosa y rompida batalla, cómo andábamos pie con pie, y con qué furia los perros peleaban, y qué herir y matar, etc.!» Toda la página es de un brío y frenesí incomparables. No se encuentra allí la famosa expresión de Noche Triste; paréceme que Gomara fué quien la empleó por vez primera, ó al menos la puso en circulación, pero sin destacar el epíteto: «en esa triste noche» ...
[17] Al imprimir estos apuntes, cuatro años después, encuentro confirmadas mis impresiones y conclusiones por la marcha retrógrada de la educación en los años posteriores. Los documentos oficiales más recientes arrojan estas cifras tristemente significativas: en 1890, para una población empadronada de 11 millones de habitantes, hay 560.000 alumnos; en 1894, para 11.632.924 habitantes 543.977 alumnos ¡en cuatro años de «progreso» la proporción ha bajado de 5,1 por ciento á 4,7!
[18] Sabe todo el mundo que este adjetivo, además de ser un apodo familiar, no tiene ya exactitud local; pero, al adoptarlo en Sud-América hemos ensanchado su significación. Lo usaré, pues, como abreviación cómoda, aplicándolo indiferentemente á los Estados del este y del oeste, é incurriendo á sabiendas en el traspié de cierto presidente sudamericano que encabezaba así su discurso de recepción de un ministro: «Venís como representante del gran pueblo yankee ...»
[19] On heroes: To know a thing, what we can call knowing, a man must first love the thing, sympathize with it.
[20] Taine, Histoire de la littérature anglaise, II, VI.
[21] Sabido es que este procedimiento anexionista es aquí de regla general. Ya se trate de un manjar ó de una comedia, todo lo que penetra en los Estados es de buena presa: ingenua y seriamente se declaran herederos naturales del mundo entero. ¡Hasta la Marseillaise y el God save the queen, disfrazados con palabras yankees, forman parte de sus National war songs!
[22] El excelente periódico semanal The Argonaut tiene un sello de humour elegante casi único en los Estados Unidos, á igual distancia del formalismo bostoniano y del snobismo neoyorkino.