Rompimos la marcha, pues, descubriendo un horizonte con una hermosa perspectiva: un verde risueño y agradable le señoreaba, cubierto de poblaciones de labranza y ganaderia, crecidos rodeos que pastaban al rededor de ellas, establecimientos de hombres industriosos cargados de una dilatada familia; esta es la poblacion de todo este partido, y por esta [{48}] razon se le considera como el granero de la provincia, y el mas industrioso y poblado de todos los demas de nuestra campaña. Su suelo fèrtil procura á sus habitantes grandes cosechas, y la reproduccion es admirable por su feracidad: en ellos se hallan labradores de crecidas siembras, y sus establecimientos se hallan á tres y cuatro leguas al sud del pueblo: los mas australes arriban hasta la costa del Salado, adonde hizo alto la comitiva para emprender la marcha al dia siguiente.

El rumbo S ¼ O fué constante desde nuestra salida, con algunas pequeñas variaciones, ocasionadas por las tortuosidades del camino, pero de poca consideracion: se hicieron cuatro y media leguas de jornada hasta la estancia de un labrador, nombrado Araoz, tres cuartos de legua antes de llegar al Salado, uno de los principales en el partido. No hubo entorpecimiento en la marcha, por lo llano del terreno y fácil de transitarse hasta este punto: él es bastante seco, y en él se encuentran muy pocas lagunas, pero las que tiene le subministran por su magnitud la agua suficiente para sus haciendas. Algunos bañados se hallan con poca agua antes de llegar á aquel establecimiento; pero en la estacion del invierno la mayor parte de este campo se inunda, no obstante que su nivel es el mas elevado de todas las campañas vecinas, y superior al de la poblacion: èl vá disminuyendo naturalmente hacia el Salado, como centro ó depósito de todas las aguas que bañan la campaña del sud.

Dia 12. A las 8 de la mañana rompimos la marcha, con un dia claro y hermoso: brisa suave NO. El rumbo desde la salida fué S ¼ O con algunas pequeñas variaciones: los baqueanos nos condujeron al paso del rio Salado, por un camino seco, sólido, terreno elevado: algunas pequeñas cañadas se encontraron al salir de la parada, pero de poca consideracion: al aproximarnos á las márgenes de aquel rio, veiamos todo el horizonte cubierto de montes, al parecer poblaciones de labranza solamente, pues ganados no se veian por ninguna parte. Un aspecto bastante triste presentaba toda esta campiña, aunque por todas direcciones llena de bosques de durazno de los antiguos establecimientos. Pero muy poco tardó el desimpresionarnos de nuestra ilusion. Ah!.. Al acercarnos á ellos no encontramos sino vestigios de que un dia existieron. Los bárbaros, en sus últimas y sangrientas incursiones, asolaron todos los situados en esta y la otra parte del rio, en este partido. Al aproximarnos descubrimos las ruinas de aquellas pequeñas poblaciones de los labradores que un dia servian de abrigo á su indigencia, y que el fuego devorador habia consumido: solo existian tristes y ensangrentados restos de algunos árboles: rastrojos destruidos ó pequeñas sementeras quemadas, que servian de sustento á las familias de un labrador honrado que allí moraba. Descubrimos mas: vimos aun sus cadáveres, cuyos esqueletos servian de alimento [{49}] á los pájaros y fieras, al lado de los restos de un arado con el que hacia menos penosa su existencia. Por otra parte se encontraban huesos de cadáveres asesinados por el bárbaro, entre los arbustos y lagunas que la sorpresa les hacia ganar para defenderse: allí perecian, y aun mas, llevando á la tumba el desconsuelo de ver arrastrada por los asesinos su muger è hijos, los que se libraban de ser envueltos en las ruinas que el fuego consumia. Este cuadro, á la verdad lastimoso, no dejaba de conmovernos: formaba en nuestra imaginacion ideas tristes, que correspondian al espectáculo que mirábamos: sentiamos la necesidad de que estos males se reparasen, aun cuando no fuese mas que custodiar los que aun existian expuestos á sufrir la misma suerte cuando el incursor quisiese hacerlo: sentiamos la necesidad de que su custodia no se abandonase á manos de milicianos, que miraban con indolencia la pérdida que ellos mismos sufrian: preferian una fuga vergonzosa antes que socorrer al labrador anciano que perecia y á quien cautivaban sus familias, siendo partes ellos mismos en esta pèrdida, pues era su propia sangre. Muchos sucesos semejantes nos han dado á conocer la desmoralizacion de la milicia en general de nuestra campaña, llegando á un estado mas degradante la de la frontera: á la vista de un bárbaro enemigo despreciable, huyen y abandonan sus hogares, dejándolos entrar al pillage. Multiplicados sucesos, repetimos, nos han demostrado el estado miserable de nuestros paisanos en la pelea con unos constantes desoladores de bienes y familias, y vemos cuan inutiles han de ser los esfuerzos que se premediten con ellos. Hemos visto emplearse el castigo que merecia la indolencia y cobardia de estos hombres, sin que haya producido efecto. Pero el castigo ¿qué efecto puede hacer en una clase de hombres que no defienden sus hogares, ni precaven la ruina de sus hijos y mugeres? No hay moralidad ni amor al suelo que los alimenta, y faltando estas calidades que deben revestir al ciudadano, no se pueden esperar acciones que los califiquen de amantes á su país.

Dejando á retaguardia este espectáculo afligente, nos dirigimos al paso del rio, el que efectuamos á las 9 de la mañana: los carruages pasaron sin tropiezo ninguno, á pesar que tuvieron que vencer á la entrada un bañado pantanoso, que acababa en la ribera: tenia muy poco cauce, que no pasaba de cuatro pies, y su ancho no sobresalia de 32 á 35 pies: su fondo de barro y lama, pero sin pantano: su curso rápido: su ascenso y descenso fàcil: sin barrancas en mas de media legua de su curso, siendo solamente una cañada, que el conjunto de aguas que recibe le hacen formar mayor cauce en su curso de O ¼ N á E ¼ S, no saliendo de la esfera de ella. El conjunto de arroyos que le entran en su curso al E le forman un cauce considerable, y en el invierno no dá vado en ninguna parte. Los vecinos, establecidos en sus riberas, cuidan tener para el tráfico, una canoa que sirve para los transeuntes; y aun su paso en [{50}] esta, en la estacion de las aguas, es peligroso: el ancho del rio en esta época es constante, hasta que disminuyen aquellas: en todo su curso pasa de 800 á 900 pies, y su cauce es profundo. Efectuado este, entramos en una planicie elevada sobremanera á la de la ribera septentrional: un horizonte, hermoso y nivelado, se presentaba lleno de pequeños establecimientos de labranza, que nuevamente se habian repoblado, confiados en la próxima paz que debia efectuarse con los infieles: algunas sementeras que comenzaban á trabajarse y preparativos para una siembra considerable se hacian por algunos labradores de fondos. El terreno favorecia sus empresas, y confiados en su feracidad, se esponian á ser víctimas, no obstante que con alguna mas seguridad ó confianza, por las ocurrencias que observaban, de ver establecida una paz duradera con la Comision que el Gobierno destinaba al efecto. Transitando por este mismo terreno, dejamos en menos de media hora á retaguardia las últimas poblaciones: á las dos leguas del paso del rio, con el mismo rumbo, encontramos una laguna á la izquierda de la marcha, llamada de Biznagal, distante del camino seis, á seis y media cuadras. Reconocida, vimos ser de excelente agua, formada de manantiales, al piè de un mèdano de poca elevacion, situado al NE de su ribera: su circunferencia pasaba de 2000 pies: límpio su interior: su fondo arena, y cinco á seis pies de agua en su centro, siendo menos en sus orillas. En esta alegre posicion parece, segun noticias, hubo un establecimiento, que fué destruido y abandonado de su poblador por temor de los bárbaros. Continuando nuestra marcha por el mismo terreno, aun mas elevado desde esta laguna para adelante que el anterior, desde ella hasta el Salado, arribamos á las tres de la tarde á la laguna llamada de Espejo, seis leguas del punto de salida, y del Salado cinco y cuarto, con el objeto de pasar allí la noche para refrescar las cabalgaduras, y seguir la marcha al dia siguiente. Desde la Laguna del Biznagal, no se encontró nada particular: hermosos pastizales de cuatro á cinco pies de altura; terreno seco y elevado, aunque gredoso en partes, y que generalmente se componia de tierra negra y vegetal: plantas ningunas: menos cañadas ni aguadas, hasta esta laguna en donde paramos, la que describiremos.

Se halla situada al pié de dos mèdanos ó colinas, de mas de 25 pies de elevacion cada una, formada de un bañado y manantiales que vierten de estos: su agua regular: los medanos se hallan situados al S. respecto á la circunferencia de ella, la que pasa de 4000 pies, estendiéndose al NE, por un bañado del que se forma principalmente: su longitud pasa de 1000 pies, y su latitud de 400: su cauce profundo, y aun en sus orillas tiene doce á catorce pies: su interior lleno de junco y duraznillo: su fondo lama y barro: los pastos de su circunferencia fuertes y hermosos: la posicion de los médanos bastante agradable: desde ellos se [{51}] descubre toda la planicie que la rodea, á mas de tres cuartos de legua de diametro. Algunos otros se déscubrian al NE prolongándose al NNO, pero de menos elevacion: leña muy escasa, siendo necesario hacer fuego con estiercol, que se encuentra en abundancia, de las muchas tropas de hacienda chúcaras que se hallan desparramadas en todo aquel campo, de las robadas por los bárbaros en la frontera. A las 5 de la tarde tuvimos una brisa NO que desterró los mosquitos que nos importunaban, y los que ya empezaban á encontrarse en la campaña.

Dia 13. Claro y hermoso: calma por la mañana, á la tarde brisa fuerte del segundo cuadrante ó rumbo SE. A las 6 de la mañana nos pusimos en marcha con rumbo S directo: los carruages salieron mas temprano para avanzar todo lo posible: con este rumbo caminamos media legua, al cabo de la que encontramos con el arroyo Saladillo, cuyo orígen aun no es bien conocido; el que, segun informes de personas inteligentes, desagua en el rio Salado, distante del lugar en donde las riberas del de las Flores desembocan en el mismo ¾ legua al NO: en su paso, llamado de las Toscas, observamos corria de NO á SE: su cauce no excedia de tres pies: su agua salada mas que la del primero en donde vierte: su ancho 7 á 8 varas, generalmente en mas de media legua de lo reconocido: su fondo tosca, del mismo modo en la mayor parte de él, y en otras de arena: sin barrancas en ninguna parte: pastos fuertes en sus inmediaciones: su corriente rápida, mas veloz que la del Salado,[1] y su ancho constante. Se halla en él pescado de pequeña magnitud, siendo el bagre negro, de un pié de largo, el que mas se encuentra: el terreno transitado hasta el paso de este arroyo, es de la misma naturaleza que el descrito en la jornada pasada: el nivel del anterior igual: los pastos elevados y fuertes, tierra negra, con la diferencia de encontrarse algunas flores silvestres que podrian lucir en un jardin, y variedad de yerbas.

Efectuado el paso del arroyo sin tropiezo, seguimos la marcha por el mismo rumbo, pero por terreno enteramente diferente del anterior. A los ¾ de legua de haber transitado, encontramos con una laguna á la derecha del camino, distante de este como 40 toesas: su circunferencia de 100 á 110 toesas; agua buena y mucho junco en su interior. Desde este punto hasta la laguna llamada de las Polvaderas, distante 2-¾ leguas, el terreno es diferente del anterior: en todo el tránsito de esta distancia se encuentran multitud de médanos y colinas que forman una perspectiva hermosa, creciendo sin interrupcion hasta las cercanias de la laguna por la derecha del camino: su nivel es constantemente variado por estos médanos. El terreno es sólido, y la tierra negra y dura: los pastos cortos y fuertes en la llanura, y en las faldas y superficies de aquellos es mucho menos; se halla mezclado con piedras, aunque se encuentran pocas en las alturas.

A las 10-¼ de la mañana arribamos á la Laguna de las Polvaderas, con rumbo S, distante de la de Espejo 4-¼ leguas: su posicion merece describirse. Su dimension es de NO á SE de 550 varas, y de NE á SO de 711 varas: su figura rectangular, su agua esquisita, limpia en su interior: su fondo arena y tosca, su profundidad constante de 4 á 6 pies en su centro, disminuyendo alternativamente en sus orillas: barrancosa en la costa del E y en las demas que forma el rectangulo. Su nivel es poco menos elevado que el de su superficie, y el de aquella mucho mas que el de las demas: se encuentra el pescado nombrado bagre-negro, de un pié de largo, en abundancia; sus pastos en los terrenos inmediatos son elevados y hermosos, y la tierra negra y vegetal. Al O, á distancia de 1,200 varas, se vén varios médanos de arena que presentan una agradable perspectiva, de mas de 12 varas de elevacion: en su superficie se forma un pozo, ó mas bien una pequeña laguna, de 140 varas de circunferencia, formada de las aguas detenidas en aquella superficie, rodeada por todos sus lados por los mismos médanos. En ellos no se encuentra piedra; pero escabrosos en su acceso por hallarse llenos de variedades de espinas que lo hacen penoso, sin embargo de ser sus faldas extensas: el agua de la pequeña laguna que contiene en su interior, es algo salobre y bastante sucia; llena de junco y paja toda ella, conteniendo muy poca agua. Esta posicion interesante llamó la atencion de la Comision, y durante su demora en ella, desde las 10 del dia hasta las 6 de la mañana del dia siguiente, se ocupó en levantar un plano, haciéndolo de modo que nuestros indios amigos no lo apercibiesen. Esta operacion fué tanto mas trabajosa, cuanto que el terreno mas aparente para medir la base estaba á la vista del campamento, y cualquiera operacion que allí se hiciese debian verla, de modo que fué menester con sumo trabajo cargar los instrumentos y medirla en un paraje retirado y oculto, á donde se proporcionase descubrir los principales puntos: cuya operacion se logró sin dar á sospechar á nuestros cosacos, quienes celosos de sus terrenos, y maliciosos de lo [{53}] mismo que egecutábamos, vigilaban y procuraban descubrirnos, lo que nos hubiera sido bastante funesto. El indio cona, que capitancaba la partida de los guiadores, tenia sus sospechas que lo tenian sobresaltado, desde el momento que por descuido nuestro nos observó en la Guardia de Lobos con el quintante en la mano, tomando una altura, lo que lo asustó, y le hizo afirmar que llevabamos el gualicho. Esto mismo le confirmó lo que en Buenos Aires le habian dicho, que iba en la Comision, para hacer los tratados, un oficial, que llevaba un anteojo con que se veia todo el mundo: esto le aumentó sus recelos, y procurábamos no hacerle traslucir ninguna operacion, cuando él ó algunos de los suyos se hallase presente.

Dia 14. Nos pusimos en marcha á las 7-½ de la mañana, con un hermosísimo dia: brisa suave del NO, rumbo S cuarta E. Con este rumbo hicimos alto á las 10-½ de la mañana en la costa de un bañado, distante del punto de salida cuatro y media leguas, cuyo paso costó demasiado á los carruages: lo que egecutado, se hizo alto en la parte opuesta para dar descanso á las cabalgaduras y seguir inmediatamente. El bañado no era extenso: su ancho no pasaba de 200 toesas; la mayor parte pantanoso, el terreno transitado era bajo y nivelado, su tierra negra y húmeda, los pastos regulares y todo él abundante de caza, principalmente de perdices que abundan asombrosamente: leña de cardo se halla tambien con abundancia. A las 2-½ de la tarde, despues de haber descansado nuestras cabalgaduras, nos pusimos en marcha: el viento cambió al NE, y hasta las 5 siguió la brisa fuerte, y el tiempo parecia descomponerse y prepararse una furiosa tormenta. A las 5-½ hicimos alto en la costa de una pequeña laguna, distante del bañado 3-¼ leguas y 7-¾ del punto de salida. El rumbo en esta media jornada fué variable, pero sin salir del tercer cuadrante, siendo mas general el S y O por las infinitas sinuosidades que hacia el camino, y tambien por librarnos de los bañados. El terreno era el mismo y de la misma naturaleza que el anterior descrito: la circunferencia de la laguna no pasaba de 150 toesas, la agua regular, y llena de pajonal y junco en su interior. A las 6 de la tarde calmó el viento del primer cuadrante, y parecia que una tormenta furiosa iba á descargar sobre nosotros: desde las 8 de la noche hasta las 6 de la mañana, reinando calma, llovió incesantemente, quedando nuestras tiendas y nosotros empapados, y en malísima disposicion para seguir la marcha al dia siguiente.

Dia 15. Amaneció lloviendo hasta las siete de la mañana, reinando calma. A esta hora supló una brisa del S, que despejó en algun tanto el horizonte. A las 7-½ nos pusimos en marcha, y á las 12 [{54}] arribamos á la costa de una laguna, á la derecha del camino, distante 4-½ leguas del punto de salida, en donde hicimos alto para seguir la marcha despues de medio dia, refrescado que hubiesen las cabalgaduras. En el rumbo hubo muchas variaciones, y las mas notables de las cingladuras fueron tres: la primera, desde la salida, con rumbo SSO, con el cual se hicieron dos leguas: la segunda al SO, se caminó una, y la tercera al SO ¼ S, en una y media leguas, que hacen las cuatro y media avanzadas. La laguna en donde se hizo alto con este último rumbo SO ¼ S es de figura circular, su diàmetro 40 toesas, su agua buena, su ribera casi inabordable, por formarse toda ella de pantanos, y su interior lleno de lo mismo: su profundidad no excedia de dos pies, y en su centro llena de duraznillo, de que se proveen los transeuntes. El terreno es hermosísimo, su planicie horizontal, su superficie muy elevada, la tierra negra y vegetal, los pastos altos y hermosos, abundancia de caza de todo él, y principalmente de perdices, que con ellas se puede mantener un ejército desprovisto de víveres en estos desiertos: variedad de flores y plantas; y en fin, un país ó campiña deliciosísima. A las 2-½ de la tarde seguimos la marcha, despues que se hizo medio dia con rumbo S directo, brisa fuerte NO, y por terreno diferente del descrito, se hizo una y media legua de jornada, hasta arribar á la costa de un bañado, en donde se hizo alto, para pasar allí la noche; pues las cabalgaduras no podian llegar aquella tarde misma al paso del Arroyo de las Flores, por ser necesario atravesar bañados de alguna distancia y dificultosos. A una cuadra distante de la parada, sobre la derecha, se halla una laguna de figura irregular, de mas de 400 varas de circunferencia, formada por un bañado que la rodea por todas partes, el cual se extiende y forma muchas mas al O, cuyas aguas vierten en el Rio de las Flores, próximo de este punto. Desde la salida del mediodia hasta la parada, transitamos por un terreno, aunque horizontal, pero muy bajo y de un nivel muy inferior al anterior: los pastos, la tierra y todo lo demas era de un bañado que en tiempo de lluvia seria inaccesible, y aun entonces se formaba de barros hasta las inmediaciones del otro en donde paramos. Advertimos que en esta pequeña distancia se encontraba aun mas caza que en todo lo transitado: la perdiz y la mulita abundaba con exceso en todo el campo, y nuestra comitiva se proveyó con profusion, lo mismo que el avestruz, gama y venado, animal indígena que abunda con extremo. Pasamos la noche sufriendo una grande helada, y perseguidos por un enjambre de mosquitos que no nos dejaban descansar.